Milei y el Presupuesto 2026: dónde podría venir el ajuste para sostener el déficit cero

El presidente Javier Milei confirmó que, si el Congreso aprueba el Presupuesto 2026, no lo vetará, pero sí avanzará en recortes de partidas para garantizar el equilibrio de las cuentas públicas. El mensaje, dirigido tanto al mercado como a los aliados legislativos, ratifica que el déficit cero seguirá siendo el eje central de la política económica del Gobierno el próximo año.
Sin embargo, especialistas en finanzas públicas advierten que el margen para ajustar es acotado. La estructura del gasto del Sector Público Nacional es altamente rígida y gran parte de las erogaciones se actualizan de manera automática, en especial el gasto previsional, que representa cerca de la mitad del total y está atado a la inflación.
Economistas señalan que el proyecto oficial ya subestima ese rubro, ya que la inflación real de 2025 terminó siendo más alta que la prevista al momento de elaborar el Presupuesto. Aun si el índice de precios desacelera en 2026, habría un desfasaje de varios puntos que obligaría a compensar el gasto en otros sectores.
Según análisis técnicos, los recortes posibles no estarían en jubilaciones ni en grandes aumentos de impuestos —una opción descartada por el propio Milei—, sino en partidas consideradas “flexibles”. Allí aparecen la masa salarial del Estado nacional, los programas sociales, los subsidios económicos y los gastos en bienes y servicios.
La masa salarial es señalada como el rubro con mayor potencial de ajuste, no tanto por despidos masivos, sino por congelamientos, vacantes no cubiertas y mayor control del gasto. En segundo plano se ubican los subsidios a la energía y algunos programas sociales, que ya fueron recortados en 2024 y 2025, por lo que el margen adicional es limitado y políticamente sensible.
Otro foco que gana fuerza es el de los llamados gastos tributarios: beneficios impositivos, exenciones y regímenes promocionales que implican recursos que el Estado deja de recaudar. Desde el Ministerio de Economía reconocen que ese será uno de los ejes de la reforma tributaria, con la idea de revisar qué incentivos tienen sentido como política pública y cuáles no.
En paralelo, el Gobierno insiste en que una parte clave del ajuste no pasa por la ley sino por la gestión. El control de pensiones irregulares, asignaciones indebidas y pagos duplicados es presentado como una vía para ahorrar recursos sin tocar derechos adquiridos.
El desafío, coinciden los analistas, será político y técnico: achicar el gasto sin romper equilibrios sociales ni comprometer la gobernabilidad. El Presupuesto 2026 ya está en el centro del debate y las decisiones que se tomen marcarán el rumbo fiscal del próximo año.




