Preocupación por Juan Pablo Guanipa: versiones cruzadas, silencio oficial y el rol de Diosdado Cabello

La incertidumbre crece en Venezuela por el paradero de Juan Pablo Guanipa, uno de los principales dirigentes opositores al régimen chavista. Mientras la Fiscalía General asegura que el líder político se encuentra en su domicilio bajo arresto domiciliario, su familia desmiente de manera tajante esa versión y afirma que, más de 24 horas después de su detención, continúa sin saber dónde está.

Guanipa había sido liberado el pasado domingo, pero horas más tarde fue nuevamente detenido por fuerzas del régimen en un operativo que, según denuncias, estuvo plagado de irregularidades. Desde el Ministerio Público, conducido por Tarek William Saab, se emitieron comunicados con versiones contradictorias que incluso fueron publicados y borrados en reiteradas oportunidades, alimentando el desconcierto.

La situación tomó mayor relevancia pública luego de que Diosdado Cabello, una de las figuras más poderosas del chavismo y actual ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, se refiriera abiertamente a la detención. En declaraciones televisivas, se jactó de la captura y acusó a Guanipa de haber incumplido las condiciones de su excarcelación. “Algunos políticos creen que pueden hacer lo que les da la gana”, lanzó, justificando la nueva aprehensión.

Las palabras de Cabello contrastan con el discurso de otros sectores del oficialismo. Mientras la Fiscalía intenta encuadrar el operativo dentro de un marco legal, desde el entorno del dirigente opositor denuncian un secuestro ejecutado por hombres armados sin identificación, que interceptaron su vehículo y se lo llevaron por la fuerza, sin orden judicial ni notificación formal a sus abogados.

María Corina Machado también se pronunció sobre el caso tras su exposición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington. “Estamos viendo cómo la tiranía vuelve a secuestrar a Juan Pablo Guanipa”, afirmó, y advirtió sobre la escalada represiva del régimen.

El episodio ocurre en medio de los intentos del chavismo por mostrar una imagen de “normalización” institucional. Tanto Delcy Rodríguez como su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, han insistido en un discurso de reconciliación y reinstitucionalización del país, incluso brindando entrevistas a medios internacionales en las que hablan de estabilidad y libre mercado.

Sin embargo, la nueva detención de Guanipa pone en duda ese relato y deja al descubierto las tensiones internas dentro del poder. La pregunta que circula con fuerza es si Diosdado Cabello actúa con una agenda propia, al margen de la Fiscalía y del ala política que busca mejorar la imagen del régimen.

Desde la familia del dirigente opositor, el reclamo es claro. Ramón Guanipa, su hijo mayor, exigió una fe de vida inmediata y responsabilizó al régimen por cualquier cosa que pueda ocurrirle a su padre. “No sabemos nada, ni oficial ni extraoficial. Sus abogados tampoco”, afirmó, y relató que incluso fue rechazado cuando intentó llevarle comida a una supuesta sede de detención.

Mientras el gobierno insiste en que “está en su casa”, la realidad es que nadie ha podido verlo. La desaparición forzada de Juan Pablo Guanipa vuelve a encender las alarmas sobre las garantías constitucionales en Venezuela y profundiza la preocupación de la oposición y de los organismos internacionales.

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