Inflación de enero: el IPC marcó 2,9% y volvió a acelerarse en medio de la polémica en el Indec

La inflación de enero de 2026 fue del 2,9%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con este registro, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 32,4% en los últimos doce meses, en un contexto atravesado por cuestionamientos técnicos y políticos tras la suspensión de la nueva metodología de cálculo del IPC.
El dato oficial mostró una leve aceleración respecto de diciembre, de 0,1 puntos porcentuales, y se difundió luego de la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo. La decisión del Gobierno de postergar la actualización de la canasta de consumos —que debía aplicarse en enero— reavivó el debate sobre la medición de la inflación y su impacto en las cifras oficiales.
Entre los rubros que más aumentaron durante el mes se destacó Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 4,7%, convirtiéndose en el principal motor de la inflación mensual. Le siguieron Restaurantes y hoteles, que registraron un incremento del 4,1%. A nivel regional, el impacto de los alimentos estuvo explicado principalmente por las subas en Carnes y derivados y en Verduras, tubérculos y legumbres.
En el extremo opuesto, Educación fue la división con menor variación, con un alza del 0,6%, mientras que Prendas de vestir y calzado mostró una baja del 0,5%, convirtiéndose en el único rubro con variación negativa en enero.
Según la clasificación por tipo de precios, los Estacionales encabezaron los aumentos con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo, que avanzó 2,6%, y los precios Regulados, con una suba del 2,4%. Estos últimos continúan teniendo un peso relevante por los ajustes en tarifas y servicios públicos.
La publicación del dato se dio en medio de la controversia por la suspensión de la nueva fórmula de cálculo del IPC, que implicaba reemplazar la canasta de consumos de 2004 por la correspondiente a 2017/2018. El cambio otorgaría mayor ponderación a los servicios frente a los bienes. Desde el Gobierno explicaron que la modificación se aplicará una vez consolidada la desaceleración inflacionaria, algo que proyectan para julio o agosto.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que “el cambio debía realizarse una vez terminado el proceso de desinflación” y reconoció diferencias internas respecto del momento adecuado para implementar la actualización metodológica.
Economistas coinciden en que el nuevo índice podría arrojar registros levemente superiores, dado el mayor peso de los servicios, que mostraron aumentos más elevados que los bienes durante 2025. En paralelo, las consultoras privadas mantienen expectativas de una desaceleración gradual, aunque advierten que los alimentos siguen presionando el costo de vida, especialmente en los sectores de menores ingresos.



