La Anónima enfrenta fuerte caída en ventas y aumento de morosidad que golpea su rentabilidad

La cadena de supermercados La Anónima atraviesa un escenario financiero complejo, marcado por un fuerte incremento en la morosidad y una retracción en las ventas de su principal unidad de negocios. La situación se da en un contexto de consumo debilitado y pérdida de poder adquisitivo.
Desde la compañía explicaron que el deterioro está vinculado al crecimiento de los saldos financiados a clientes y al aumento del índice de mora, ya que opera con tarjeta de crédito propia. El cargo por incobrabilidad trepó a $19.255 millones, muy por encima de los $2.830 millones registrados en el mismo período del ejercicio anterior.
En paralelo, el segmento de supermercados —que concentra la mayor parte de la facturación— sufrió una caída del 4,22% en ventas, incluso pese a la apertura de nuevas sucursales en distintas ciudades del país.
El impacto se reflejó con fuerza en los resultados: el resultado operativo descendió 46% interanual, afectando directamente la rentabilidad. El escenario plantea desafíos para la empresa en un mercado interno con consumo retraído y mayores dificultades de financiamiento para los clientes.




