La «estrategia diplomática» de una niña para alentar a la Argentina y Brasil que es furor en las redes

La histórica rivalidad futbolística entre Argentina y Brasil es, sin lugar a dudas, una de las más apasionantes y folclóricas del deporte global. Cruces de veredas, chicanas y discusiones eternas forman parte del menú habitual de los hinchas de ambos lados de la frontera. Sin embargo, una pequeña llamada Blanca parece haber encontrado la solución definitiva para sellar la paz y disfrutar de lo mejor de los dos mundos sin sufrir por los colores.
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A través del video que se esparció rápidamente por plataformas digitales bajo el título de «La diplomacia según Blanca», la nena desarmó cualquier grieta futbolera con una explicación tan simple como contundente: repartir el aliento en días estrictamente intercalados. En las imágenes se la puede ver vistiendo con orgullo la camiseta de la selección brasileña mientras explica su plan ante la cámara con total naturalidad, repitiendo como un mantra indiscutible que mañana le toca ser argentina y hoy brasileña. Pero la verdadera sorpresa llega cuando, para demostrar que su amor es genuino y que no se trata de una elección al azar, la pequeña levanta su remera y revela que debajo de la indumentaria de Brasil lleva puesta, bien pegada al pecho, la camiseta de la Selección Argentina con el sol de Mayo reluciendo en el centro.
Este tierno sistema de Blanca no se queda solo en los papeles o en las palabras, sino que lo lleva a la práctica con una energía envidiable en diferentes situaciones. Por un lado, se la puede ver agitando banderas y cantando eufórica en un restaurante rodeada de hinchas de Brasil, celebrando al ritmo de los tambores. Pero al momento de aplicar el cambio de día reglamentario, la pequeña aparece lookeada por completo con la camiseta albiceleste, maquillaje celeste y blanco en las mejillas y moños en el pelo, saltando de alegría en la calle.
La publicación no tardó en llenarse de comentarios de usuarios de ambos países, quienes celebraron la inocencia de la nena y su capacidad para transformar una rivalidad a veces tensa en un motivo de pura diversión. En tiempos donde el fútbol se vive con demasiada presión, Blanca demostró que la verdadera diplomacia se escribe con una sonrisa, dos camisetas y muchas ganas de festejar.




