Renunció a su trabajo de maestra jardinera, hoy es “coach de hombres” y cobra $180.000 por sesión para enseñar a seducir

Hasta diciembre del año pasado, la vida de Ana Paula transcurría entre canciones infantiles y planificación escolar. Ejerció como maestra jardinera durante 14 años, una profesión que, según afirma, le dio todo y la hizo feliz. Sin embargo, sus propios amigos empezaron a marcarle un talento oculto: sus infalibles consejos a la hora de dar sugerencias para encarar en el boliche o manejarse en las aplicaciones de citas.

Animada por ellos, decidió abrir una cuenta secundaria exclusiva para esto. El primer video, grabado en Brasil, se volvió viral de inmediato. La premisa era simple y directa: explicarles a los hombres cómo seducir y conquistar. El éxito fue tan rotundo que decidió dedicarse de lleno a la creación de contenido y al coaching para hombres, un trabajo que hoy representa entre el 60% y el 70% de sus ingresos.

Inseguridades y los códigos de redes

Desde enero hasta la fecha, Ana Paula ya atendió a más de 300 hombres en mentorías personalizadas, manteniendo un promedio de tres sesiones online por día de lunes a viernes. Cada sesión dura unos 40 minutos y tiene un costo de $180.000, aunque también ofrece paquetes premium de 500 dólares que incluyen entre cuatro y cinco encuentros acompañados de material complementario.

“La sesión consta de un formulario previo con preguntas personales y laborales que les mando para armar mi guion. Trabajamos las inseguridades, la autoconfianza y el amor propio. Una vez que eso está sólido, vamos a la cancha”, detalló Ana Paula.

A partir de ahí, las preguntas de sus clientes —que provienen de Argentina, pero en su gran mayoría de países como México, Perú y Colombia— suelen repetirse: ¿Qué hacer para enfrentarse a una chica? ¿Qué decir? ¿Qué ropa ponerse? ¿A dónde llevarla?

El “hola, linda” no va más: los errores más comunes en las redes

Con el cambio de paradigma en las interacciones virtuales, Ana Paula es tajante respecto a las estrategias que ya quedaron obsoletas en las plataformas digitales.

“Lo que no hay que hacer principalmente es tirar ‘fueguitos’ o dar likes masivos. Si te gusta alguien, tenés que entrar por el chiste y el humor. El ‘hola, linda’ no va más; tenés que lograr que la otra persona tenga ganas de contestar y que se genere una charla fluida”, sostiene.

Ana Paula sugiere mirar el perfil de la otra persona para identificar gustos comunes y, tras un intercambio genuino, avanzar de forma directa con una propuesta concreta: “Me encantaría seguir esta charla en vivo, ¿te parece juntarnos en tal lado, tal día?”.

“Salvé a un cliente en la mitad de una cita por videollamada”

El compromiso de Ana Paula con sus clientes a veces rompe la barrera de las sesiones programadas. Entre sus anécdotas más insólitas, recuerda el día en que tuvo que actuar de urgencia para ayudar a un joven en pleno encuentro amoroso.

El escenario: una hamburguesería. La crisis: a los 15 minutos de llegar, el joven se bloqueó por los nervios y se quedó completamente mudo. El rescate: el cliente fue al baño del local y llamó de urgencia a su coach. La solución: “Le pedí que me pusiera en videollamada, lo hice respirar y le sugerí que bajara y le dijera la verdad: ‘Estoy nervioso, me ponés así’. Él lo hizo, la chica se lo tomó con total naturalidad, se rio y el momento se calmó. La cita terminó muy bien”, relató con una sonrisa.

Para profesionalizar esta práctica que comenzó casi como un juego, la creadora de contenido actualmente se encuentra estudiando coaching. “Al principio me manejaba con lo que sabía de mi experiencia, pero después arranqué a leer libros que me recomendaron y hoy en día estoy estudiando coaching para profesionalizar algo que empezó como un chiste o un juego”, contó.

Una odisea de junio a julio: el error con el pasaje que se volvió viral

Paralelamente, Ana Paula viaja con frecuencia y trabaja con marcas. Recientemente, vivió una situación límite en el aeropuerto que la expuso a una enorme viralización en TikTok e Instagram.

Dispuesta a ver su primer partido de la Selección argentina, llegó a la madrugada al mostrador de la aerolínea. Fue ahí donde recibió una noticia inesperada: había sacado el pasaje para el 22 de julio en lugar del 22 de junio. Al intentar resolverlo en el momento, las opciones disponibles alcanzaban valores de entre 3.200 y 5.000 dólares, cifras que se negó a pagar.

Tras momentos de desesperación y llanto que decidió registrar en sus redes, la agencia de viajes logró conseguirle un ticket por 1.300 dólares con escala nocturna. Con el tiempo justo, aterrizó en Dallas a las 11:20 de la mañana para un partido que comenzaba a las 12:00. Junto a otros argentinos, corrió hacia un Uber y logró ingresar al estadio apenas diez minutos después del pitazo inicial.

Aquel video rozó el millón de reproducciones en menos de cuatro horas. Lejos de afectarle las críticas de los usuarios, la exposición multiplicó su alcance internacional: “Llegué a Dallas y el video se había revolucionado. Gracias a eso, una marca me salvó e invitó a la cancha para el partido siguiente, y llegaron muchas propuestas de trabajo”.

Hoy, combinando su faceta de viajes con el asesoramiento a hombres, Ana Paula proyecta su futuro enfocada en la libertad de manejar sus propios tiempos, consolidar su miniempresa y llegar a más personas a través de las redes sociales.

 

Fuente: TN

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