El Gobierno volvió a postergar el impuesto a los combustibles para evitar un aumento en naftas y gasoil

El Gobierno nacional dispuso una nueva postergación en la actualización de los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, con el objetivo de amortiguar el impacto sobre los precios de las naftas y el gasoil y evitar una mayor presión sobre la inflación. La medida comenzó a regir este 1 de julio tras su publicación en el Boletín Oficial.
La decisión mantiene diferidos los incrementos pendientes correspondientes a actualizaciones impositivas de períodos anteriores, evitando que el ajuste se traslade de manera inmediata a los surtidores. De esta forma, el Ejecutivo busca contener el costo de los combustibles, un factor que influye directamente en el transporte, la logística y el precio de numerosos bienes y servicios.
Los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono se actualizan periódicamente de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, desde 2024 el Gobierno viene prorrogando su aplicación para moderar el impacto sobre la economía y contribuir a la desaceleración de la inflación.
En los fundamentos de la medida, el Poder Ejecutivo sostuvo que la decisión apunta a sostener el crecimiento económico dentro de un esquema de equilibrio fiscal, al tiempo que busca evitar un incremento brusco en los valores de venta de los combustibles.
La actualización de estos tributos continúa siendo una herramienta utilizada por el Gobierno para reducir el impacto inflacionario, en un contexto donde la evolución del precio internacional del petróleo también condiciona los costos internos del sector energético.




