
Empresario acusado de desviar los fondos de la AFA, apareció en el duelo con Inglaterra
Javier Faroni fue uno de los pocos argentinos que tuvo el privilegio de ver el duelo mundialista contra Inglaterra en Atlanta desde la platea. Consiguió una butaca en el sector 125 de la platea, justo atrás de los bancos de suplentes. En la reventa, ese ticket se cotizaba ayer a la mañana alrededor de US$4000. El empresario está siendo investigado desde fines del año pasado por el manejo de los fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La empresa TourProdEnter, a nombre de su esposa, recaudó casi US$300 millones en bancos de Estados Unidos. Fuentes revelan que al menos US$ 57 millones se desviaron a diez sociedades anónimas creadas en la ciudad de Miami.
Apenas estalló el escándalo, Faroni fue allanado en su domicilio de Nordelta. Y protagonizó un llamativo episodio en Aeroparque cuando intentaba salir del país, rumbo a Punta del Este. La orden del juez Luis Armella planteaba que le secuestraran el celular. Misteriosamente, cuando los efectivos de la PSA lo retuvieron en los controles no encontraron el aparato. Nunca se investigó si lo descartó antes de intentar abordar un avión privado.
A partir de ese momento, Faroni se puso a disposición de la Justicia y hizo decenas de presentaciones tanto en Argentina como en Estados Unidos. La más reciente apuntó a invalidar las pruebas obtenidas que llegaron desde ese país. El argumento legal es que esos discoveries habían sido pedidos por el empresario Guillermo Tofoni para presentarlos en una causa comercial contra la AFA. Un juez del estado de Georgia hizo lugar al pedido pero solo respecto al Synovus Bank, uno de los cinco bancos que accedieron a entregar las transferencias.

Ante esa maniobra, la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), a cargo del fiscal Diego Velasco, sugirió en un informe de más de 50 páginas que se avance con un nuevo pedido de colaboración internacional “con el detalle de que esta autorización es especial para cada causa en la que se solicita”. Es más, planteó de hacerlo por la vía de laRed de Recupero de Activos de Gafilat (RRAG).
En los papeles, la empresa TourProdEnter está a nombre de Erica Gillette, pero los registros bancarios revelaron que Faroni usaba las tarjetas de la empresa para compras de lujo y hasta autorizó varias de las transferencias.
El empresario también derivó US$6,2 millones de esas cuentas para adquirir el club Perugia, que milita en la “Serie C” del Calcio Italiano. Los fondos salieron de una cuenta en el Bank of America, a través de 25 transferencias que se atomizaron entre enero y septiembre de 2025. ¿Destino? Dos cuentas de Sports NextGen Ltd en los bancos Revolut, del Reino Unido, y Afrasia Bank Ltd., en las islas Mauricio, unos mil kilómetros al oeste de Madagascar, en el Océano Índico.
Esa operación está siendo investigada por la Justicia de Italia.
Pregunta sin respuesta
¿Cómo llegó Faroni a administrar los ingresos de la AFA? Es una pregunta que todavía no tiene respuesta. El empresario teatral venía de integrar el directorio de Aerolíneas Argentinas y de militar en las filas del Frente Renovador de Sergio Massa, cercano a Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA. En agosto de 2021, Faroni recibió la orden de crear la empresa TourProdEnter y cuatro meses después firmó un contrato millonario con la AFA. El documento, secuestrado en las oficinas deViamonte, lleva la firma del Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero.
Ese acuerdo le otorgaba a TourProdEnter una comisión del 30% de todos los ingresos y sumaba otro 10% por cuestiones de “logística”. A partir de ese momento, la empresa embolsó fondos provenientes de tres grandes fuentes: sponsors de la selección argentina, derechos de transmisión televisiva e ingresos por los partidos amistosos. El contrato tenía vigencia hasta diciembre de 2026. Sin embargo, en octubre del año pasado, Tapia decidió renovarlo hasta 2023.

Pese al escándalo, Faroni pasó el verano en Punta del Este y a partir de febrero se recluyó en su mansión de Miami, en el complejo The Mansions at Acqualina, en la zona de Sunny Isles Beach. Pero siempre con bajo perfil. El Mundial lo obligó a mostrase.
Hace dos semanas, en el partido contra Cabo Verde, Faroni se dejó ver por primera vez. Jugaba de local. Los testigos aseguran que hizo un amplio despliegue, con varios invitados en una zona privilegiada del estadio de Miami. ¿Estaba vigilado por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI)?
Ayer, se ubicó en la platea del estadio de Atlanta, muy cerca del sector donde suelen ver los partidos los familiares de los jugadores de la selección. Varios argentinos lo reconocieron. Alentó y festejó como un hincha más. Tenía una gorra azul, para pasar desapercibido, y un buzo con los mismos colores.
Al igual que los dirigentes de la AFA, Faroni sabe que el resultado deportivo puede edulcorar su situación judicial.
Fuente: La Nación




