Tigre: juzgan al marido de una mujer desaparecida cuyo cuerpo nunca fue encontrado

Mabel Olga Albornoz tenía 62 años y vivía en Tigre. Desapareció el 8 de mayo de 2024 y desde entonces no volvió a ser vista. Su pareja, Luis Orlando Chao, de 71 años, permanece detenido y enfrenta un juicio por femicidio. La acusación sostiene que la mujer fue asesinada en la vivienda que compartían y que posteriormente su cuerpo fue ocultado. El debate oral terminó la semana pasada y la Fiscalía pidió prisión perpetua.
Albornoz llevaba casi cuatro décadas de relación con Luis Orlando Chao, con quien tuvo dos hijos y un nieto. Aunque continuaban viviendo bajo el mismo techo, según los testimonios incorporados a la investigación, la pareja estaba separada y la mujer había manifestado su intención de que Chao abandonara la vivienda.
La mujer residía en una casa ubicada sobre la calle Albarellos, en el partido bonaerense de Tigre. Quienes la conocían la describieron como una persona metódica y de hábitos muy marcados. Solía levantarse alrededor de las 5:30, visitar a su madre y a su tío, ambos con movilidad reducida, regresar a su domicilio y realizar tareas antes de salir a trabajar.
El 8 de mayo de 2024, Albornoz tenía franco, aunque había acordado realizar un trabajo en la casa de otra mujer. Esa mañana también le escribió a una amiga para pedirle que más tarde la acompañara al banco. El mensaje fue enviado a las 6:52 y leído cerca de una hora después. Para entonces, la comunicación con el teléfono de Mabel ya no era posible.
Al día siguiente, Chao denunció la desaparición. Según su primera versión, había visto a su pareja salir de la vivienda cerca de las 8:05 para dirigirse a trabajar y sostuvo que ella se había llevado su teléfono.
Sin embargo, la investigación encontró elementos que contradijeron esa reconstrucción. Las cámaras de seguridad registraron a Mabel frente a su domicilio a las 7:35, mientras barría la vereda. Poco después, el Fiat Duna azul de Chao ingresó a la propiedad, luego de que el hombre dejara a su nieto en la escuela.
La mujer no volvió a aparecer en las imágenes. En paralelo, el último registro de actividad de su celular se produjo a las 8:28 y fue captado por una antena que cubría precisamente la zona de la vivienda. El teléfono dejó de registrar actividad posteriormente y tampoco volvió a ser localizado.
Otro elemento considerado por los investigadores fue el movimiento del propio Chao. Aunque había manifestado que después de regresar a su casa no volvió a salir, las cámaras registraron su Fiat Duna abandonando la zona alrededor de las 11:50.
Con el avance del expediente, Chao se convirtió en el principal sospechoso. Semanas después de la desaparición fue detenido y acusado por el femicidio. Desde entonces permanece privado de su libertad.
La investigación también reconstruyó el vínculo entre ambos. Distintos testimonios describieron una convivencia conflictiva y señalaron que Albornoz había expresado su deseo de que su pareja se retirara de la casa. También surgieron referencias a malos tratos y a los celos de Chao.
La búsqueda de Mabel se extendió durante semanas e incluyó rastrillajes, análisis de cámaras, allanamientos, participación de perros especializados, Policía Científica y revisión de movimientos bancarios, registros telefónicos y otros datos vinculados con su desaparición.
Pese a todos esos procedimientos, el cuerpo de Mabel Albornoz nunca fue encontrado. Tampoco aparecieron indicios de que hubiera preparado una salida voluntaria: en su domicilio permanecieron sus tarjetas y otras pertenencias personales.
La causa llegó así a juicio sin que se haya recuperado el cuerpo de la víctima. La Fiscalía sostiene que existen elementos suficientes para responsabilizar a Chao por el crimen y solicitó para él la pena de prisión perpetua.
El debate se realizó ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de San Isidro y concluyó la semana pasada. Ahora resta que el tribunal dé a conocer el veredicto y determine si el acusado es culpable del femicidio de Mabel Olga Albornoz.




