Crece el Paraná y aumenta la vigilancia en Chaco y Corrientes: cuáles son las causas y qué complicaciones puede generar

El río Paraná atraviesa una etapa de crecimiento en distintos puntos de su recorrido y el fenómeno ya se hace visible en las costas de Corrientes. En Chaco, el nivel también registra un ascenso, aunque por el momento permanece por debajo de los valores de alerta. La situación está vinculada al comportamiento de la cuenca y a un escenario climático marcado por el fortalecimiento de El Niño.
El río Paraná comenzó a mostrar una onda de crecida ordinaria en aguas medias en el tramo comprendido entre Corrientes y La Paz, de acuerdo con el último reporte del Instituto Nacional del Agua (INA).
En la ciudad de Corrientes, la medición del 23 de septiembre alcanzó los 4,48 metros, mientras que en Barranqueras, frente a Resistencia, se registró una marca similar. Ambos valores se encuentran todavía por debajo de las cotas de alerta: 6,50 metros en Corrientes y 6 metros en Barranqueras.
¿Por qué está creciendo el Paraná?
El comportamiento actual tiene varios factores.
Uno de ellos es el incremento de los aportes provenientes del Alto Paraná, donde se viene observando una recuperación de los caudales. También influyen las lluvias registradas en distintos sectores de la cuenca y la dinámica de las represas, particularmente Yacyretá.
El INA señala que la descarga de Yacyretá experimentó un incremento desde mediados de septiembre, manteniéndose en valores superiores a los habituales para esta época del año. La afluencia y las erogaciones de la represa son elementos importantes para entender la evolución del nivel del Paraná aguas abajo.
A esto se suma un factor climático de alcance regional: El Niño se encuentra instalado y los especialistas vienen advirtiendo que puede fortalecerse durante los próximos meses, con una mayor probabilidad de precipitaciones sobre sectores del norte del Litoral.
Qué puede ocurrir en Chaco
En el área de Resistencia, Barranqueras, Puerto Vilelas y zonas ribereñas, una crecida del Paraná obliga a mantener bajo seguimiento distintos sectores vinculados con el río.
Entre las principales complicaciones posibles aparecen el anegamiento de sectores bajos, afectación de caminos y accesos ribereños, dificultades para actividades recreativas y pesqueras y una mayor presión sobre los sistemas de desagües y drenajes cuando una crecida coincide con lluvias importantes.
Sin embargo, los datos actuales no indican una situación de emergencia. El INA ubica a Barranqueras en 4,48 metros, dentro de aguas medias, y por debajo tanto de la alerta como de la evacuación.
Corrientes ya observa los efectos sobre la costa
En la capital correntina, el aumento del nivel comenzó a modificar el paisaje de las zonas ribereñas y playas. También se registraron anegamientos en sectores de la costa de Itatí, aunque hasta el momento no se informaron evacuaciones vinculadas con esta situación.
El escenario también requiere atención en localidades ribereñas ubicadas aguas abajo, especialmente porque la evolución del río dependerá de los aportes que continúen llegando desde la cuenca alta y de las condiciones meteorológicas de las próximas semanas.
Una crecida que requiere seguimiento, no alarma
Los especialistas vienen planteando que el escenario climático asociado a El Niño puede incrementar el riesgo hidrometeorológico durante la primavera y el comienzo del verano. Pero los propios informes técnicos remarcan la necesidad de fortalecer la prevención y el monitoreo sin generar alarmas anticipadas.
Por ahora, el Paraná presenta una crecida ordinaria y niveles inferiores a las cotas de alerta en Corrientes y Barranqueras. La atención está puesta en cómo evolucionarán los caudales y las lluvias durante los próximos días.
La situación, por el momento, es de vigilancia: el río sube, pero todavía está lejos de los niveles que activarían una emergencia.
Redacción Infoqom




