Mendoza: habilitaron a un juez preso por corrupción a irse los fines de semana a la casa de su familia

El exjuez federal mendocino Walter Bento podrá salir de prisión durante los fines de semana para permanecer en su casa y asistir a su familia, pese a que desde febrero cumple una condena de 18 años de cárcel por liderar una organización dedicada al cobro de sobornos.
La medida fue dispuesta por Jorge Gamal Abdel Chamia, integrante del Tribunal Oral Federal N°2 de Mendoza, que autorizó un régimen excepcional por el cual Bento abandonará el Complejo Penitenciario Federal VI los viernes por la mañana y deberá regresar los lunes a las 14 horas. Durante su permanencia en su vivienda del barrio Palmares, el exmagistrado será trasladado por el Servicio Penitenciario Federal y podrá ser sometido a controles aleatorios de Gendarmería. Además, se analiza la colocación de una tobillera electrónica.
El tribunal, sin embargo, rechazó el pedido de la defensa para que Bento, de 64 años, accediera a una prisión domiciliaria permanente. El beneficio de las salidas de fin de semana será revisado y está fundamentado principalmente en la situación de su familia.
Su esposa, Marta Boiza, atraviesa importantes dificultades de movilidad luego de una intervención quirúrgica. Pero el principal argumento estuvo relacionado con uno de sus hijos, Facundo, quien tiene una discapacidad severa y dependencia funcional total. Aunque cuenta con cuidadoras profesionales durante buena parte del día, los informes incorporados al expediente señalaron que su estado y sus crisis conductuales presentan una evolución favorable cuando está acompañado por su padre.
La situación adquiere particular relevancia por la causa que llevó a Bento a prisión, una de las investigaciones de corrupción judicial más importantes de Mendoza.
El exjuez fue condenado a 18 años de prisión, inhabilitación absoluta perpetua y una multa superior a $540 millones por ser considerado jefe de una asociación ilícita que funcionó, según la sentencia, al menos desde 2007. La organización cobraba dinero y recibía bienes a cambio de resoluciones judiciales favorables para personas investigadas por delitos como narcotráfico, contrabando y lavado de activos.
El esquema funcionaba mediante abogados e intermediarios que contactaban a los detenidos y negociaban con ellos. A cambio de coimas, Bento podía disponer excarcelaciones, morigeraciones de prisiones preventivas, sobreseimientos, recalificaciones o faltas de mérito. Según la investigación, los sobornos superaron los 1,7 millones de dólares.
La investigación comenzó a tomar forma en 2020, después del asesinato de Diego Aliaga, señalado como uno de los intermediarios de la organización. Sus comunicaciones con Bento y mensajes encontrados en el teléfono de otro acusado fueron claves para reconstruir el funcionamiento del entramado.
En el mismo juicio fueron condenadas otras 16 personas, entre ellas la esposa de Bento, a seis años de prisión, y su hijo Nahuel, a cinco años, por delitos vinculados con el lavado de activos y el enriquecimiento ilícito.
Ahora, mientras cumple su condena que fue ratificada por la Corte Suprema en febrero, Bento podrá pasar los fines de semana junto a su familia. La medida no modifica su pena ni implica una prisión domiciliaria: se trata de un régimen transitorio y controlado, concedido por razones familiares excepcionales.
Fuente: Bardeo News




