Valentín Yankelevich contó la violencia que sufrió durante su infancia y dejó un mensaje: pedir ayuda

Valentín Yankelevich, hijo de la actriz Romina Yan, contó públicamente por primera vez en profundidad los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano.
En una entrevista, el joven de 23 años recordó que las agresiones comenzaron cuando tenía alrededor de nueve o diez años, luego de la muerte de su madre, en septiembre de 2010. Según relató, tanto él como su hermano Franco atravesaron situaciones de golpes, gritos, humillaciones y maltrato constante.
“¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos”, recordó Valentín al hablar de una de las veces en que intentaron contar lo que sucedía. Según explicó, las primeras personas a las que recurrieron no comprendieron la gravedad de la situación y les pidieron que tuvieran consideración por el momento que atravesaba su padre.
El joven describió también las consecuencias emocionales de aquella experiencia. Señaló que las descalificaciones y el maltrato psicológico dejaron marcas profundas y que, durante ese período, sentía que no tenía una salida.
La importancia de que alguien escuche
El cambio llegó cuando pudieron hablar con su abuelo materno, Gustavo Yankelevich. Valentín contó que él advirtió la gravedad de lo que estaba ocurriendo, los escuchó y los ayudó a salir de esa convivencia. También destacó el acompañamiento que recibieron para reconstruir sus vidas.
El joven explicó que decidió contar su historia para dejar atrás una carga que llevó durante años y para que otras personas que atraviesan situaciones similares puedan encontrar una forma de pedir ayuda.
La violencia no debe quedar en silencio
El testimonio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión fundamental: la violencia dentro de una familia puede ser difícil de contar, especialmente cuando quien agrede es una persona que debería cuidar y proteger. El miedo, la vergüenza o la sensación de que nadie va a creer pueden hacer que una víctima permanezca en silencio.
Por eso, pedir ayuda es importante y puede ser el primer paso para salir de una situación de violencia. Si un chico, una chica o una persona adulta atraviesa maltrato, es fundamental buscar a alguien de confianza y recurrir a organismos o profesionales que puedan intervenir. Si la primera persona no escucha o no ayuda, hay que intentar con otra.
Ningún golpe, amenaza, humillación o maltrato es responsabilidad de quien lo sufre. Escuchar sin juzgar, tomar en serio el relato y actuar puede hacer una diferencia decisiva.
Fuente: entrevista de Tatiana Schapiro a Valentín Yankelevich publicada por Infobae.




