Apps de transporte en Resistencia: crece la flota, caen las ganancias y avanza el debate por la regulación

La expansión de las plataformas digitales de transporte modificó de manera profunda el mapa de la movilidad en el Gran Resistencia. La llegada masiva de Uber y DiDi provocó una sobreoferta de vehículos que hoy supera ampliamente a la flota tradicional de taxis y remises, que pasó de unos 2.500 móviles a apenas 700 en actividad.
El fenómeno no solo se explica por la demanda local, sino también por el arribo de conductores provenientes de Corrientes, atraídos por menores exigencias regulatorias. Esta saturación del mercado derivó en tarifas más accesibles para los usuarios, pero en una fuerte caída de la rentabilidad para los choferes, quienes aseguran que deben trabajar hasta 18 horas diarias para afrontar costos que pueden alcanzar los 50 mil pesos por jornada entre combustible, comisiones y mantenimiento.
En paralelo, el transporte público mantiene un boleto de colectivo fijado en 1.885 pesos, sostenido por millonarios subsidios estatales, lo que suma presión competitiva en un escenario económico complejo. Las tarifas dinámicas de las aplicaciones compiten minuto a minuto con el sistema urbano tradicional.
Frente a este panorama, el Concejo Municipal de Resistencia analiza un proyecto de regulación que busca establecer un marco normativo común. La iniciativa contempla la exigencia de registros, carnet profesional y mayores controles, aunque el debate ha atravesado sucesivas modificaciones sin lograr un consenso definitivo.
El trasfondo es un mercado laboral cada vez más precarizado: el cuentapropismo representa alrededor del 30% del empleo regional, y las apps se consolidaron como una alternativa rápida de ingresos en un contexto de crisis. Sin reglas claras y con una oferta que no deja de crecer, el equilibrio entre competencia, derechos laborales y calidad del servicio se convirtió en uno de los principales desafíos para la ciudad.



