El Gobierno apuesta a conseguir los votos y acelera la reforma laboral en el Congreso

Con las sesiones extraordinarias en marcha, el Gobierno nacional avanza en el armado de su estrategia legislativa con la convicción de que podrá reunir los votos necesarios para aprobar la reforma laboral, considerada el eje central de su agenda política antes del inicio del período ordinario, el próximo 1° de marzo.
La mesa política del oficialismo volverá a reunirse este miércoles en Casa Rosada para definir el cronograma parlamentario y ajustar las negociaciones con gobernadores y bloques aliados. El encuentro estará encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, bajo la supervisión de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y contará con la participación de referentes clave del Gabinete y del armado legislativo.
El objetivo inmediato es que el proyecto de modernización laboral comience a debatirse el 11 de febrero en el Senado. Desde el oficialismo aseguran contar con un piso de apoyos suficientes para iniciar el tratamiento, con la expectativa de que luego el debate continúe en la Cámara de Diputados. La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, viene encabezando las conversaciones con legisladores radicales y aliados, incorporando sugerencias que buscan destrabar resistencias sindicales, empresariales y provinciales.
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades, que genera fuerte preocupación entre los gobernadores por el impacto en la recaudación. En ese frente, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene negociaciones activas con mandatarios provinciales, mientras las provincias evalúan una estrategia común para discutir el tema en el Consejo Federal de Inversiones.
Pese a las tensiones, en Casa Rosada se muestran confiados en avanzar, aunque admiten que el capítulo tributario es el principal escollo. En paralelo, el Gobierno impulsa otros proyectos incluidos en el temario de extraordinarias: las modificaciones a la Ley de Glaciares, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea y la Ley Penal Juvenil, que podría sufrir cambios en la edad de imputabilidad.
Con este escenario, el oficialismo busca mostrar capacidad de gestión y diálogo político, apostando a que la aprobación de la reforma laboral funcione como motor para destrabar el resto de su agenda legislativa.




