Herencia financiera en debate: el costo político de la deuda chaqueña

Por Alejandra Bordón – Comunicadora, periodista y locutora
La deuda no es un número frío en una planilla. Es una decisión política. Y en el caso del Chaco, tiene nombre y apellido: Domingo Peppo.
En 2016, su gestión emitió el bono internacional CH24D por USD 250 millones, con una tasa del 9,375% anual. El argumento fue cumplir un fallo judicial que ordenaba aumentos salariales al sector judicial. Pero la pregunta que todavía resuena es otra: ¿era la única salida endeudar a toda la provincia en dólares y a largo plazo?
Fue el período de mayor endeudamiento externo en la historia reciente del Chaco. Una decisión estructural que hipotecó recursos provinciales hasta 2028.
Sin consulta. Sin debate. Sin apelación. No hubo consulta popular.
No se convocó al pueblo para decidir si estaba dispuesto a asumir una deuda millonaria en moneda extranjera.
No se abrió un debate profundo sobre alternativas financieras.
Y mientras tanto, una estructura jurídica estatal con múltiples asesores no logró o no impulsó una apelación que pudiera modificar el alcance del fallo. El resultado fue una sola salida: endeudarse.
Default, reestructuración y más costos entre 2017 y febrero de 2020 se pagaron USD 82 millones solo en intereses.
En agosto de 2020 no se cumplió con un vencimiento y la provincia cayó en default técnico.
La reestructuración llegó en 2021. El monto pasó a USD 262,6 millones, incorporando servicios impagos y extendiendo el vencimiento hasta febrero de 2028.
Es decir: la deuda no solo no desapareció, sino que creció y se estiró en el tiempo.
Lo que ya se pagó, contabilizando el vencimiento de febrero de 2026, la provincia ya desembolsó USD 231,6 millones:
USD 85,6 millones en intereses
USD 145,9 millones en capital
Cada año el compromiso ronda los USD 80 millones. Cada dólar que sale es un dólar menos para infraestructura, salud, educación o desarrollo productivo.
Lo que todavía falta
Quedan cuatro vencimientos hasta 2028 por un total de USD 128,7 millones.
La realidad es concreta: el bono tomado en 2016 sigue condicionando el presente financiero del Chaco.
Las decisiones políticas de ayer, son las restricciones presupuestarias de hoy. El debate no es técnico. Es político.
¿Fue inevitable?
¿Fue responsable?
¿Fue proporcional?
La deuda está. Los números están. Y la herencia financiera también.




