Paro contra la reforma laboral: el Gobierno descontará el día a estatales y crece la tensión sindical

El conflicto entre el Ejecutivo nacional y las organizaciones sindicales sumó un nuevo capítulo de cara al debate legislativo por la reforma laboral. Desde la Casa Rosada confirmaron que se descontará la jornada laboral a los empleados públicos que adhieran al paro convocado para el jueves por la CGT.
La advertencia surge en medio del intento del oficialismo, encabezado por La Libertad Avanza, de obtener dictamen en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina el miércoles para tratar la iniciativa al día siguiente.
Según indicaron fuentes gubernamentales, quienes no concurran a sus puestos o no cumplan tareas verán reflejado el descuento salarial en sus haberes. La decisión replica medidas adoptadas durante anteriores huelgas generales y busca limitar el impacto administrativo del cese de actividades.
La protesta contará con adhesión de gremios estatales y sindicatos del transporte, que anticiparon la paralización total de servicios durante 24 horas. En ese marco, la Asociación Trabajadores del Estado confirmó movilización al Congreso, mientras que la Unión Personal Civil de la Nación adherirá sin marcha.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, sostuvo que la presencia en la calle busca evitar que el Parlamento trate el proyecto sin presión social. En tanto, Andrés Rodríguez justificó la huelga al considerar que la iniciativa reduce derechos laborales.
El eje de la controversia es el nuevo esquema de licencias médicas y remuneraciones durante enfermedad, aunque los gremios advierten que también cuestionan cambios en convenios colectivos y asambleas laborales.
Por su parte, el Gobierno sostiene que la modificación del artículo más polémico debilitó los argumentos del paro, aunque reconoce que la discusión abrió el debate sobre el alcance de la denominada modernización laboral.
El resultado de la sesión será determinante: tras su eventual aprobación, el proyecto deberá regresar al Senado para su sanción definitiva, mientras el clima sindical anticipa una escalada del conflicto en las calles.




