Sáenz denunció amenazas internas del PJ por la reforma laboral en el Congreso

A horas del debate clave por la reforma laboral en el Congreso, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, denunció públicamente presiones y amenazas internas dentro del peronismo para impedir que diputados y senadores acompañen el proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Según advirtió, la conducción del Partido Justicialista (PJ) evalúa intervenir partidos provinciales como mecanismo de disciplinamiento político frente a quienes respalden la iniciativa oficial.

Las declaraciones del mandatario salteño expusieron la profunda tensión que atraviesa el peronismo en la antesala de una votación estratégica para el gobierno de Javier Milei. En el centro de la escena quedó el bloque Convicción Federal, integrado por cinco senadores que, si bien forman parte del espacio peronista, mantienen una postura autónoma y un vínculo de diálogo con la Casa Rosada. Su posición resulta decisiva en un escenario de paridad parlamentaria.

Sáenz aseguró que ya existen antecedentes concretos de intervenciones partidarias en provincias como Misiones, Salta y Jujuy, utilizadas —según su visión— como castigo político. En ese sentido, reveló que legisladores fueron advertidos de que, si no votan en contra de la reforma, podrían perder el control del sello partidario en sus distritos, una herramienta clave para la supervivencia política en muchas provincias.

El gobernador remarcó que la reforma laboral es analizada por varios mandatarios desde una perspectiva pragmática, vinculada a la necesidad de atraer inversiones, sostener el empleo y mejorar las economías regionales golpeadas por la recesión. Esa mirada choca con la postura del kirchnerismo, que impulsa un rechazo cerrado al proyecto y busca convertir la votación en un límite político para el Presidente.

Mientras tanto, el Gobierno nacional intensificó las negociaciones con gobernadores del interior para asegurar los votos necesarios. Reuniones con ministros y ofrecimientos vinculados a financiamiento, obra pública y asistencia fiscal forman parte de una estrategia para consolidar apoyos en el Senado.

La sesión prevista para este miércoles desde las 11 estará marcada por la presión sindical, con una movilización convocada por la CGT, y por un clima político de alta tensión. Para Milei, se trata de su primera gran prueba legislativa; para el peronismo, un test de cohesión interna; y para los gobernadores, una disputa entre disciplina partidaria y autonomía política.

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