Sáenz Peña: Una familia del barrio Sagrado Corazón denuncia desalojo basado en un boleto de compraventa presuntamente falso

Una familia del barrio Sagrado Corazón de Sáenz Peña denuncia estar a punto de ser desalojada de la casa en la que viven hace más de 40 años, a partir de una sentencia judicial que, aseguran, se apoya en un boleto de compraventa con graves irregularidades.

Este martes recibieron un mandamiento de desalojo emitido por el Juzgado Civil y Comercial Nº 1 del Poder Judicial del Chaco. La orden alcanza las viviendas ubicadas en 25 de Mayo 1147 (calle 11 entre 24 y 26, barrio Sagrado Corazón), donde reside desde hace más de cuatro décadas Rosana Andrea Delgado, junto a su familia.

Según relataron, en esa casa la hija de Rosana nació y creció, y desde hace 22 años la familia cuenta con servicio de energía eléctrica a su nombre, con un medidor a nombre de Delgado desde el año 2000. Antes de eso, explican, un vecino les pasaba luz de manera precaria.

La familia sostiene que la situación se origina en un boleto de compraventa cuestionado, a partir del cual una tercera persona habría accedido a la escritura del inmueble. Por este motivo, pidieron a la Fiscalía que investigue el documento, al que consideran “falso” por una serie de inconsistencias formales y cronológicas.

De acuerdo a lo que muestran en la documentación que adjuntan:

El boleto está fechado el 7 de junio de 1966.

En ese instrumento, el nombre del anterior dueño figura con el apellido mal escrito: aparece como “ZANIQUEL Carlos”, cuando el apellido correcto sería Zeniquel.

El supuesto comprador, Romualdo Zeniquel, que luego cedería los derechos a María Nilda Zeniquel, aparece identificado con Documento Nacional de Identidad (DNI).

La familia remarca que el DNI comenzó a emitirse recién el 29 de febrero de 1968, es decir, dos años después de la fecha en la que se habría realizado la operación.

Para la familia, esta contradicción es una prueba clave de que el boleto de compraventa es “apócrifo” y que nunca se investigó en profundidad el origen de la documentación que permitió llegar a la escritura del inmueble.

En el año 2015, el abogado Marcelo Fabián Verbeek se presentó en la vivienda en representación de María Nilda Zeniquel, quien se presentó como “dueña” del inmueble. Según relatan los habitantes de la casa, en ese momento les informaron que se había iniciado un juicio de reivindicación contra Delgado.

En 2019, el juzgado dictó sentencia a favor de Zeniquel. La familia sostiene que la resolución se tomó “sin investigar a fondo” la validez del boleto de compraventa y los datos allí consignados.

Agregan además que la causa se inició bajo la intervención del juez Alejandro Juárez, quien —según señalan— se encuentra imputado en otra causa por estafas con terrenos millonarios, lo que suma desconfianza sobre el proceso.

“Somos una familia humilde, no tenemos adónde ir”

“Somos una familia humilde, quien nos conoce sabe lo que nos costó tener nuestras casas”, enfatizan.

La hija de Delgado, que hoy vive también en el mismo predio, es madre de cuatro hijos menores y asegura que no tiene dónde ir si el desalojo se concreta. “Mi casa me costó muchísimo hacer y es injusto que estas personas, por tener familia en el juzgado y en catastro, crean que pueden tener derechos sobre todos”, expresa.

La familia afirma sentirse en una situación de total vulnerabilidad frente al poder económico y las relaciones dentro del sistema judicial. “Estas personas con título creen que somos ignorantes”, sostienen, al tiempo que denuncian que se los “expulsa” del lugar donde construyeron su vida, sin que se analicen de manera exhaustiva las pruebas que cuestionan la legitimidad del título de propiedad.

Ante este panorama, la familia pide:

Que la Fiscalía investigue a fondo el boleto de compraventa y la documentación que dio origen a la escritura.

Que se revise la sentencia a la luz de las irregularidades señaladas.

Que los organismos competentes y las organizaciones de derechos humanos tomen conocimiento del caso.

Además, apelan a la solidaridad de la comunidad para visibilizar la situación: piden que se comparta su historia en redes sociales y medios de comunicación y llaman a otras familias que atravesaron situaciones similares a revisar minuciosamente sus papeles.

“Confiamos en Dios para que la verdad salga a la luz”, dicen, mientras esperan que el caso pueda ser revisado antes de que el desalojo se concrete y queden literalmente en la calle.

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