Turista argentino fue agredido a palazos en una playa de Brasil tras una discusión por el precio de la comida

Un grave episodio de violencia se registró en una playa de Brasil y tuvo como protagonista a un turista argentino, quien fue atacado a golpes por empleados de un puesto gastronómico en Balneário Camboriú, estado de Santa Catarina. La secuencia quedó registrada en videos tomados por testigos y se viralizó rápidamente en redes sociales, generando una fuerte repercusión tanto en Brasil como en Argentina.

El hecho ocurrió en la mañana del miércoles 31 de diciembre en Praia Central, frente a un quiosco conocido como “Ponto de Milho 69”. Según la reconstrucción preliminar difundida por medios locales, el conflicto se inició a partir de un desacuerdo por el valor de una consumición. El turista habría cuestionado el monto cobrado, que —según su versión— ascendía a 150 reales, lo que derivó en una discusión que fue subiendo de tono.

Las imágenes difundidas muestran cómo al menos tres personas atacan al argentino utilizando una escoba y golpes de puño, mientras otros vendedores se suman a la agresión. La escena ocurrió a plena luz del día y frente a numerosos bañistas, que registraron lo sucedido con sus teléfonos celulares.

Tras la viralización del video, la Municipalidad de Balneário Camboriú intervino de oficio y notificó al responsable del quiosco esa misma noche. Desde el municipio informaron que se inició un proceso administrativo para esclarecer los hechos y evaluar posibles sanciones. El procurador general del municipio, Diego Montibeler, remarcó que no se tolerarán conductas violentas en espacios públicos y que se garantizará el debido proceso.

En paralelo, familiares de los trabajadores involucrados difundieron su versión de los hechos en redes sociales. Según indicaron, el turista habría acusado de robo a la vendedora y, en medio de la discusión, la habría golpeado, lo que provocó la reacción violenta del resto del grupo. Aseguran además que el valor real de la compra era de 30 reales y que cuentan con comprobantes.

Pese a las versiones cruzadas, la reacción en redes sociales fue mayoritariamente crítica hacia los vendedores, señalando que ningún conflicto comercial justifica una agresión física. Hasta el momento, no se confirmó si existe una denuncia penal formal por el hecho.

Desde el municipio advirtieron que, si se comprueban irregularidades o conductas incompatibles con el orden público, el permiso del quiosco podría ser revocado, además de aplicarse sanciones administrativas previstas por la normativa local.

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