“Nunca estuve desaparecida”: Azul Aymara Silva desmintió su supuesta desaparición y denunció acoso en el corredor Chaco–Corrientes

Azul Aymara Silva se comunicó con la redacción de Infoqom para desmentir de manera categórica la versión que circuló en las últimas horas sobre su presunta desaparición mientras viajaba en el colectivo Chaco–Corrientes.
“Nunca estuve desaparecida”, afirmó la joven, quien explicó que la situación se originó a partir de una grave situación de acoso que sufre desde mayo, ejercida —según relató— por un hombre que estaría vinculado a la Fundación REMAR.

Silva detalló que este hombre se subía al mismo colectivo y la hostigaba reiteradamente durante los viajes:
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“Me pateó la silla, me estiró el pelo, me pedía bruscamente el asiento”, contó.
Estos episodios le generaron ataques de pánico, al punto de que en la última ocasión decidió descender del colectivo para intentar radicar una denuncia formal por acoso.
En su relato, Azul destacó la actitud del chofer de la empresa ERSA, quien intervino en varias oportunidades para resguardarla de la situación de hostigamiento.
Señaló también que el trabajador la ayudó a consultar el sistema SUBE, con el fin de obtener horarios y datos que necesitaba para organizar sus traslados de manera más segura.

Frente a los rumores sobre su paradero, Silva remarcó que en ningún momento dejó de comunicarse con sus padres:
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Aseguró que puede probar que habló con ellos y que nunca hubo una situación real de desaparición.
Sin embargo, denunció que su familia comenzó a recibir mensajes agresivos y acusatorios, en los que la señalaban falsamente de haberse “ido con otra persona” y difundían comentarios dañinos sobre ella, lo que profundizó el malestar en su entorno cercano.
La joven también reveló obstáculos al intentar formalizar la denuncia por acoso:
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“Intentamos hacer la denuncia en la comisaría 12ª y no me la quisieron tomar por falta de fotos”, relató.
Contó además que, en medio de la confusión, personal de la división Trata de Personas llegó hasta su domicilio mientras ella estaba durmiendo, lo que generó preocupación en la familia e instaló la idea errónea de que se encontraba desaparecida.
Con su testimonio, Azul Aymara Silva busca dejar asentado que lo ocurrido se enmarca en una situación de acoso sostenido desde mayo, y no en una desaparición voluntaria ni en una fuga.
Finalmente, pidió que se respete su palabra y que cesen las versiones y comentarios que afectan su imagen y la de su familia, al tiempo que reclama que su caso sea tomado con seriedad en el ámbito judicial y policial para evitar nuevos episodios de violencia y hostigamiento.




