Dermaglós, Caviahue y Paula Cahen D’Anvers: comercializan cosméticos prohibidos en Europa

Un químico utilizado por la industria de la belleza es señalado por especialistas por sus posibles efectos en la salud y falta de regulación local

El lilial está prohibido en todos los cosméticos europeos desde marzo de 2022. La razón: fue clasificado como tóxico para la reproducción. En Argentina, sin embargo, productos de marcas masivas que lo contienen se venden libremente.

Cremas corporales de Dermaglós, líneas de Caviahue y productos Paula Cahen D’Anvers están en góndolas de farmacias y supermercados. La regulación local no solo permite su comercialización: en muchos casos ni siquiera obliga a declararlo en la etiqueta. indica una nota de la divulgadora científica Marina Alejandra González Besteiro en el sitio EconomiaSustentable.com.

El lilial cumple una función simple pero codiciada por la industria: aporta una fragancia floral intensa a todo tipo de productos de higiene personal, desde jabones hasta perfumes, pasando por desodorantes y shampoos.

Durante décadas, este químico fue un componente habitual en fórmulas cosméticas de todo el mundo. Hoy, si las autoridades europeas detectan un producto con lilial en sus mercados, ordenan su destrucción inmediata.

El cambio radical se dio en 2022. Ese año, el lilial quedó clasificado como sustancia CMR 1B (tóxica para la reproducción) y fue expulsado definitivamente de la industria cosmética europea.

Nueva Zelanda y California siguieron el mismo camino. Comercializar cosméticos con lilial es ilegal en esas regiones desde hace más de tres años.

En Argentina, la situación es opuesta, señala la nota de EconomiaSustentable.com. La reciente actualización de la Disposición ANMAT 6365/12 —que regula las sustancias permitidas en productos de higiene personal y cosméticos— no modificó las condiciones de uso del lilial.

La sustancia sigue siendo legal. Las marcas pueden usarla sin restricciones más allá de ciertos umbrales de concentración.

Por qué el lilial fue clasificado como tóxico para la reproducción

 

La prohibición europea se basó en evidencia científica concreta. Estudios en animales demostraron que el lilial disminuye la fertilidad en ambos sexos y afecta el desarrollo fetal.

El Comité Científico de Seguridad del Consumidor (SCCS) de la Comisión Europea revisó esos estudios. Su conclusión fue contundente: el uso del lilial en productos cosméticos no puede considerarse seguro para los consumidores.

Es cierto que la evidencia no fue confirmada de manera extensiva en humanos. Pero el principio de precaución pesó más: ante la duda sobre un químico de uso masivo, Europa eligió proteger a su población.

Además de su toxicidad reproductiva confirmada, el lilial está siendo investigado como posible disruptor endocrino, sustancias que interfieren con el sistema hormonal y pueden causar efectos adversos en la salud reproductiva, el desarrollo y el metabolismo, agrega el artículo de EconomiaSustentable.com.

El químico figura en la Lista II del Registro Europeo de Disruptores Endocrinos. Esa lista agrupa sustancias que actualmente se encuentran bajo evaluación legislativa por preocupaciones explícitas sobre propiedades de disrupción endocrina.

Como si todo esto fuera poco, el lilial también es un sensibilizante potencial. Está reconocido oficialmente como alérgeno de fragancia.

Dónde está el lilial y qué productos lo contienen en Argentina

 

El lilial se usa principalmente en productos que buscan aportar una fragancia floral duradera. Esa característica lo hizo popular en cremas corporales, jabones líquidos, shampoos, acondicionadores, desodorantes y perfumes.

En Argentina, marcas de alcance masivo lo siguen incluyendo en sus fórmulas. Dermaglós, Caviahue y Paula Cahen D’Anvers tienen productos con lilial en circulación.

No son marcas nicho ni productos de importación dudosa. Son líneas que están en las góndolas principales de farmacias como Farmacity o supermercados como Carrefour.

El consumidor argentino compra estos productos sin saber que Europa los considera inseguros. La diferencia regulatoria es enorme: lo que en un continente está prohibido, acá se vende sin etiqueta de advertencia.

El problema de las etiquetas: cómo saber si un producto tiene lilial

 

La forma más directa de evitar el lilial es aprender a identificar su nombre químico en la lista INCI del envase: BUTYLPHENYL METHYLPROPIONAL. Esa lista de ingredientes suele estar en letra chica al dorso del producto.

Pero hay una trampa. Que el nombre no aparezca en la etiqueta no garantiza que el producto esté libre de lilial.

En Argentina, la ANMAT incluye al lilial en su lista de ingredientes de fragancia alergénicos (Disposición 6365/12), lo que significa que es de declaración obligatoria solo si supera ciertos umbrales de concentración.

Esto genera un problema concreto para el consumidor: el lilial puede estar presente en un producto y no figurar en ningún lugar visible del envase.

Si la concentración está por debajo del límite establecido, la marca no tiene obligación legal de declararlo. El químico simplemente queda oculto dentro de la palabra genérica «fragancia» o «parfum».

Entonces, revisar la etiqueta no alcanza. Un producto puede tener lilial y pasar como libre de ingredientes problemáticos.

Cómo protegerse de la exposición al lilial en productos de uso diario

 

La medida más efectiva para evitar el lilial es elegir productos sin fragancia. Esa opción elimina el riesgo por completo.

Muchos consumidores creen que «sin fragancia» significa producto aburrido o con olor químico. En realidad, existen cada vez más marcas que formulan productos de higiene personal efectivos sin recurrir a fragancias sintéticas.

Otra posibilidad es preferir marcas que publiquen sus fórmulas completas más allá de lo que exige la ley local. Algunas empresas optan por transparencia total y listan todos sus ingredientes, incluso los que están por debajo de los umbrales de declaración obligatoria.

De esta manera, el consumidor no solo evita el lilial. También esquiva otras sustancias tóxicas comunes en productos con fragancias: disruptores endocrinos, derivados del petróleo y múltiples alérgenos.

El panorama regulatorio argentino no va a cambiar de un día para otro. Mientras tanto, la decisión de compra informada es la mejor protección disponible.

Fuente: IPROFESIONAL

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