El secretario de Kirchner arrancó con una vivienda social y terminó con 32 departamentos de lujo
¿Cómo lo hizo?

Por Diego Cabot para LA NACION (resumen de la nota publicada en este medio)
Ella tenía una vivienda social que le había dado el Estado. Él, además de ser secretario privado, tenía como ocupación principal cargar bolsos.
Carolina Pochetti recibió en 1999 la Casa 146 del Barrio “152 Viviendas” de Río Gallegos: una vivienda social del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de Santa Cruz, adjudicada mientras Néstor Kirchner gobernaba la provincia. Héctor Daniel Muñoz era el secretario privado de ese mismo Kirchner, el hombre que abría las puertas, tomaba los mensajes, recibía las visitas. El empleado leal, el discreto, el de confianza.
Llegaron a la Casa Rosada de la mano del matrimonio que ejerció tres presidencias. Después de 10 años de gobierno, el feroz matrimonio de Pochetti y Muñoz llegó a manejar 113 inmuebles en la Argentina y más de 30 departamentos lujosos en Estados Unidos, puntualmente en Miami y Nueva York. Luego, esa fortuna se convirtió en cuatro parcelas de tierra frente al mar en las Islas Turks and Caicos, uno de los lugares más caros del planeta. Allí tenían un proyecto: un resort de lujo que nunca llegó a construirse, pero que hoy vale alrededor de 30 millones de dólares.

Progreso. En 1999, el matrimonio Muñoz recibió una vivienda social de Santa Cruz; 10 años después manejaban millones, incluyendo un departamento en el Plaza Hotel de la Quinta Avenida, en Nueva York.
La justicia federal reconstruyó ese camino a partir de la causa Cuadernos. El fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadio lograron centenares de pruebas, en la Argentina y Estados Unidos, además de una docena de confesiones de arrepentidos, entre ellas, la de Víctor Manzanares, el contador de los Kirchner, que detalló el laberíntico entramado con el que movían los kilos de dólares. Se llegó, incluso, a embargar aquellos lotes en un verdadero paraíso en pleno Caribe.
Hace un par de semanas, el juez Ariel Lijo, interino en el juzgado vacante que dejó Bonadio, firmó un auto de elevación a juicio de 259 páginas que describe, escritura por escritura y transferencia por transferencia, cómo la plata de los sobornos que recaudaba Roberto Baratta en el ministerio de Planificación Federal —y que llegaba a manos de Muñoz en bolsos de efectivo, semana a semana, en el domicilio de los Kirchner ubicado en Juncal y Uruguay, en la quinta presidencial de Olivos y en Casa Rosada— se convirtió en un departamento en el Plaza Hotel de la Quinta Avenida, en una suite de lujo en Sunny Isles Beach y en cuentas bancarias distribuidas entre Andorra, las Islas Vírgenes Británicas, Hong Kong y México. El expediente tiene el número 17459/2018 y es el gran desprendimiento patrimonial de los Cuadernos de las Coimas. Ya mandó a 33 personas a juicio oral. Es, además, un manual de lavado de dinero, tanto en el país como en el exterior.
Daniel Muñoz murió en 2016; Carolina Pochetti enfrentará el juicio como arrepentida y millonaria. De aquella vivienda social, no quedaron ni rastros.
Total de inmuebles que la Justicia atribuye al entramado de sociedades que manejaba el matrimonio

El inventario que encontró la Justicia cuenta con 113 propiedades en la Argentina: departamentos en Palermo y Belgrano, garajes en Villa Urquiza, terrenos en El Calafate y Río Gallegos, una estancia ganadera en Santa Cruz de 6.712 hectáreas, cabañas en Villa La Angostura y campos en Misiones.
A esto se suman 32 inmuebles en Estados Unidos: cuatro unidades solo en el edificio Icon Brickell de Miami, dos suites en el Turnberry Ocean Colony de Sunny Isles Beach, una unidad valuada en 10,7 millones de dólares en el Regalia —el edificio más exclusivo de la costa de Florida— y, como pieza central de la colección: dos departamentos en el Plaza Hotel de Nueva York: uno comprado en 1,85 millones de dólares y otro en 13,05 millones.
Para ilustrar: Muñoz y Pochetti pasaron en 10 años de una vivienda social en Río Gallegos a compartir el piso, en un duplex similar, con Tommy Hilfiger, uno de los íconos de la moda actual. Ambos con vista al Central Park, una de las ubicaciones más exclusivas del mundo. En total, amasaron en los Estados Unidos más de 75 millones de dólares en propiedades.
Detrás de esas propiedades se tejió una formidable red de sociedades nutridas por millones de dólares que partían desde los lugares más variados del mundo. Cuando la red empezó a vender activos en Estados Unidos —apurada por la exposición de los Panama Papers, en 2016— el dinero no volvió a la Argentina. Se dispersó.
En seis meses, entre noviembre de 2016 y mayo de 2017, salieron US$15,7 millones desde cuentas en el Bank of America hacia 12 destinos en siete jurisdicciones distintas: cuatro empresas mexicanas con cuentas en el Banco Mercantil del Norte de Monterrey (US$6,4 millones en total), una sociedad en Hong Kong llamada Royal Stones Limited con cuenta en el Citibank local (US$1,38 millones), una firma en California que mandó la plata a Asia, y una sociedad en Delaware que se llamaba Cono Sur Logistics Corporation.
Todo esto, según el auto de elevación a juicio, se basa en decenas de oficios y testimonios que armaron un verdadero rompecabezas del delito. Dos arrepentidos, Víctor Alejandro Manzanares —contador del matrimonio Kirchner y de Muñoz desde 2005— y Sergio Esteban Todisco, describieron desde adentro cómo funcionaba la cadena.
Más información en: https://www.lanacion.com.ar/economia/como-lo-hizo-el-secretario-de-kirchner-arranco-con-una-vivienda-social-y-termino-con-30-nid21072026/




