Caña con ruda: el ritual ancestral para espantar males y honrar a la Tierra

Se viene un nuevo 1° de agosto y con el se renueva en la región y en gran parte del país un ritual colectivo que desafía el paso del tiempo: beber caña con ruda en ayunas. Esta costumbre, que combina medicina popular, misticismo y un profundo sentido de pertenencia comunitaria, busca atraer la buena suerte, proteger la salud y ahuyentar los males del invierno.

La fecha no es casual. El inicio del octavo mes del año marca históricamente una etapa crítica por las bajas temperaturas y las lluvias, un periodo en el que antiguamente aumentaban las enfermedades y la mortandad de la población y del ganado. A su vez, el 1° de agosto coincide con la celebración del Día de la Pachamama, momento en el que se rinde tributo y agradecimiento a la Madre Tierra por los frutos brindados.

Los orígenes: entre la sabiduría guaraní y la llegada europea
El origen de la caña con ruda se remonta a las prácticas de los pueblos originarios, principalmente de la cultura guaraní en el Litoral. Los antiguos pobladores utilizaban licores elaborados a base de plantas y frutos nativos, como chañar, patay o algarroba, mezclados con hierbas para combatir parásitos, dolores estomacales y picaduras de insectos.
Con la colonización española se introdujo el cultivo de la caña de azúcar y la posterior destilación de aguardiente, así como el cultivo de la ruda, una planta aromática de origen europeo a la que rápidamente se le atribuyeron propiedades medicinales y esotéricas. La fusión de ambas tradiciones dio lugar a la bebida tal como se la conoce hoy, transformando una preparación curativa en un escudo simbólico contra la envidia y las malas energías.

Cómo se cumple el ritual
La tradición establece que la caña con ruda debe ser preparada con anticipación, dejando macerar las hojas de ruda en la caña blanca en un recipiente de vidrio resguardado de la luz.
El modo de consumo puede variar según las costumbres familiares o regionales, aunque el requisito fundamental es hacerlo al levantarse y en ayunas. Entre las formas más habituales se encuentran beber tres tragos, siete sorbos o un trago largo. Además, es costumbre derramar un chorrito del brebaje sobre la tierra o en una maceta como muestra de convite y agradecimiento a la Pachamama.

Quienes no logren cumplir con el rito el primer día del mes, según dicta la creencia popular, tienen tiempo de realizar la ingesta hasta el 15 de agosto para garantizar la protección durante todo el año.

Redacción Infoqom

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