Saenz Peña y el padecimiento del agua que expone las deudas de infraestructura y Sameep

Alejandro Torres – Periodista

La histórica falta de inversión en redes y obras básicas de infraestructura sigue golpeando de lleno la cotidianeidad de los vecinos de Presidencia Roque Sáenz Peña. En una crisis que se arrastra desde hace años sin soluciones estructurales definitivas, la escasez del recurso no solo limita la vida diaria, sino que pone al descubierto fuertes cuestionamientos hacia el reparto del agua en camiones cisterna por parte de la empresa estatal Sameep y saca lo peor de cada uno, al punto de “cuidar” al detalle cada gota que se suele juntar de madrugada.

Así, mi estimado, tal como se lee: en los barrios, (porque la Ciudad Termal creció tremendamente) las familias no duermen, toda la noche caminan mirando si llega la primera gota, chupan la manguera y tratan de que llegue a los tanques que alguna vez enterraron pensando que se salvaban y que siguen ahí en la tierra esperando a que la naturaleza haga lo suyo (lo digo elegantemente por que si escribo «para que lo coman los gusanos» tal vez hiera alguna que otra susceptibilidad). Retomemos la odisea, Si los planetas se alinean, luego (bomba de agua mediante), logran que suba a los tanques sobre las viviendas, es un logro similar a ganar La Poceada.

El malestar de los vecinos se profundiza al ritmo de facturas que llegan puntualmente mes a mes por un servicio que, en la práctica, resulta casi inexistente en los caños. A este escenario de sequía en las canillas se suma el enojo por la presunta discrecionalidad en la asistencia de emergencia.

 

«Hijos y parientes»: la sospecha por el reparto de los camiones

Testimonios de residentes de la Ciudad Termal dan cuenta de situaciones de marcada inequidad en la distribución del suministro alternativo. Según comentan usuarios afectados, mientras familias enteras aguardan durante días la llegada de mil litros (que deben pagar aparte de la boleta a quienes tengan camiones) para cargar sus tanques domiciliarios, los camiones cisterna asisten con frecuencia casi semanal a domicilios particulares, donde incluso se llenan piletas de lona de gran capacidad. Ante la pregunta de los otros vecinos, la respuesta fue “es para el personal de SAMEEP”. Y los vecinos dicen ¿“sólo ellos tienen derecho a este servicio? y nosotros que les pagamos el sueldo mucho gusto…”

La respuesta de la empresa ante los reclamos de falta de movilidad para el transporte de agua choca con la «sugerencia» de recurrir a fletes privados, una alternativa costosa que la mayoría de los hogares no puede afrontar tras haber abonado la tarifa mensual del servicio estatal. Preguntan ¿“qué pasaría si dejaran de pagar la factura mensual del servicio (que no existe) como corresponde, durante 3 o más meses …Seguramente te van a cortar el servicio de aire que viene por la cañería y te van a cobrar fortuna por la reconexión…”?

Un servicio que se cobra, pero no existe

El debate sobre la falta de agua en el interior provincial reabre una discusión de fondo: ¿qué respuesta cabe frente a un insumo esencial de primera necesidad que se cobra como si funcionara a la perfección, pero no llega a los hogares?

Entre los damnificados crece la incertidumbre y la discusión sobre la posibilidad de realizar un reclamo mas generalizado o hasta la suspensión de pagos de forma masiva ante la falta de prestación.

La paciencia se agota frente a la falta de privilegios que uno debería tener para acceder a un derecho básico; y así cosa vá, la vida pasa, pasa como el agua bajo el puente y que paradójicamente no llega a Sáenz Peña.

 

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