La UBA presentó una guía para detectar de manera temprana el riesgo suicida en jóvenes

La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó una guía destinada a mejorar la prevención, detección temprana y atención de la conducta suicida en jóvenes. El documento ofrece criterios e instrumentos para que los profesionales de la salud puedan reconocer señales de alerta e implementar respuestas inmediatas.

La iniciativa fue desarrollada por un equipo encabezado por Martín Etchevers, doctor en Psicología, profesor de la UBA y titular de la Secretaría de Investigaciones de esa unidad académica. El trabajo lleva el nombre de “Guía breve para la prevención, detección y abordaje de la conducta suicida en jóvenes”.

Una herramienta para anticipar situaciones de riesgo suicida

El objetivo central del material es asistir a los equipos sanitarios en la identificación rápida de posibles situaciones de riesgo entre adolescentes y adultos jóvenes. De esta manera, la guía procura que los profesionales cuenten con pautas compartidas para evaluar cada caso y definir una respuesta adecuada.

“El objetivo principal de esta guía es asistir a los profesionales de la salud en la prevención y detección rápida de señales de alerta de riesgo suicida en adolescentes y adultos jóvenes y en la implementación de respuestas inmediatas”, señala el documento difundido por la universidad.

Uno de los aportes principales consiste en unificar los criterios de detección temprana. La existencia de lineamientos comunes resulta especialmente relevante frente a una problemática compleja, que requiere evaluaciones responsables, intervenciones oportunas y articulación entre los distintos niveles del sistema de salud.

Evidencia científica adaptada al contexto argentino

De acuerdo con sus autores, la elaboración de la guía se apoyó en la mejor evidencia científica disponible hasta el momento de su redacción. También incorporó el aporte de profesionales e investigadores especializados de la Argentina.

El equipo tuvo en cuenta las particularidades del contexto nacional y propuso instrumentos de evaluación adaptados y validados para la población argentina. Este punto permite contemplar las condiciones sociales, culturales y sanitarias en las que trabajan los profesionales del país.

Los investigadores aclararon que el conocimiento sobre la conducta suicida se encuentra en constante evolución. Por ese motivo, recomendaron revisar y actualizar periódicamente el documento para que sus contenidos continúen reflejando los avances científicos y las mejores prácticas de prevención.

Las cifras sobre intentos de suicidio en la Argentina

La publicación de la guía se produce en un escenario que demanda especial atención. Desde abril de 2023, los intentos de suicidio son eventos de notificación obligatoria en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, conocido como SNVS 2.0. La incorporación permite reunir información epidemiológica y reconocer cuáles son los grupos más afectados.

Entre el comienzo de la notificación y el 31 de octubre de 2025 se registraron 22.249 eventos en todo el país. El 95% correspondió a intentos sin resultado mortal y el 5% restante, a casos con resultado mortal, según el informe especial publicado por el Ministerio de Salud en el Boletín Epidemiológico Nacional. Ministerio de Salud de la Nación

El 61% de las notificaciones correspondió a mujeres. Sin embargo, la proporción de intentos con resultado mortal alcanzó el 2,1% entre ellas y el 10,8% entre los varones, lo que representa una letalidad aproximadamente cinco veces mayor en la población masculina.

Adolescentes y jóvenes, los grupos con las tasas más elevadas

Los indicadores más altos se registraron entre los adolescentes y los adultos jóvenes. El grupo de 15 a 19 años presentó una tasa de 124 intentos cada 100.000 habitantes, mientras que entre las personas de 20 a 24 años fue de 114 cada 100.000.

En la franja de 15 a 19 años, la tasa de intentos registrada entre las mujeres duplicó la correspondiente a los varones. No obstante, estos últimos volvieron a mostrar una proporción considerablemente mayor de episodios con resultado mortal.

Las autoridades sanitarias advirtieron que el crecimiento de las notificaciones entre 2023 y 2025 no debe interpretarse automáticamente como un aumento equivalente de los casos. Durante ese período se amplió progresivamente la vigilancia: mientras que en 2023 notificaban ocho provincias, para octubre de 2025 ya participaban las 24 jurisdicciones argentinas. También creció la cantidad de establecimientos encargados de reportar los eventos.

La detección temprana como parte de una respuesta integral

La información epidemiológica permite conocer la dimensión del problema, pero debe complementarse con dispositivos de prevención, atención y acompañamiento. La guía de la UBA apunta precisamente a fortalecer una de esas instancias: la capacidad de los equipos profesionales para reconocer tempranamente el riesgo y actuar de forma inmediata.

El abordaje no puede quedar limitado a una única consulta ni depender exclusivamente de la persona que atraviesa la crisis. Requiere la participación coordinada de profesionales, instituciones sanitarias, ámbitos educativos, familias y redes afectivas, de acuerdo con las necesidades particulares de cada situación.

Fuente: Perfil

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Instagram