Capítulo III: Fernando insiste en su reclamo hacia el tatuador y que lo discriminan por su identidad de género

Luego de esta nota publicada oportunamente en nuestra página, https://infoqom.com.ar/denuncio-penalmente-a-su-tatuador-y-recibio-bullying-por-su-condicion-sexual/, en la que Fernando Meza denunció a Mauricio Ramón Bordón por mala praxis, y el tatuador hizo lo propio en https://infoqom.com.ar/derecho-a-replica-el-tatuador-acusa-de-difamar-y-mentir-a-su-excliente/, nuevamente la persona que recibió el tatuaje solicitó Derecho a Réplica:
«Yo, Meza Aguilera Fernando Tomás Valentín, hago pública esta aclaración tras las declaraciones del denunciado (Mauricio Ramón Bordón) en distintos medios, en el marco de su llamado “derecho a réplica”. Lo central no cambió: mi caso se expuso para evitar que otra persona termine en un quirófano por un tatuaje.

En primer lugar, desmiento de manera categórica que tenga diabetes o cualquier enfermedad de base que pueda justificar lo que me pasó. No hay ninguna condición previa que explique una infección de este nivel.

Acuso y responsabilizo a Mauricio Ramón Bordón por mala praxis.
Su accionar negligente y la técnica deficiente utilizada derivaron en una infección grave que terminó con mi derivación al Hospital Julio C. Perrando y una intervención quirúrgica. Esto no es una opinión: está respaldado por estudios clínicos, evolución médica y hechos concretos.
Él fijó las fechas del procedimiento: 22/02/2026: líneas. 01/03/2026: relleno. Y miente cuando afirma que fue obligado a realizar la segunda sesión, siendo que él mismo estableció dichas fechas dado que en ese entonces los únicos dias disponibles para mi eran domingos.
También es falso que yo esté lucrando con esta situación. No hay colectas, no hay alias difundidos, no hay ganancias.
Lo que recibo son curaciones médicas diarias, junto con un trato humano y profesional por parte de los centros de salud a los que acudo.
Se intentó instalar que yo amenacé. Eso también es falso. Las amenazas las recibí yo, por parte de su pareja y familiares, tanto en redes sociales como por mensajes privados. Y a diferencia de lo que se intentó difundir, esto no se basa en audios mal transcritos ni versiones de terceros: son hechos visibles que nada mas hacen falta leer en comentarios de cada portal que ha hecho público mi caso.

Se intenta vanamente desviar el foco de atención.
Se ha puesto el énfasis en cuestiones absolutamente ajenas a los hechos: mi peso, mi talla, dónde vivo, qué hago en mi vida privada, e incluso se ha llegado a juzgar mi higiene personal sin tener ningún conocimiento real. Todo esto forma parte de un intento burdo de desacreditarme como persona y correr el eje de lo verdaderamente importante.
En su derecho a réplica, el denunciado no ha sido sincero respecto de lo ocurrido. Por mi parte, me expuse públicamente, aun atravesando un proceso de curación.
También debo señalar algo que no es menor: se ha intentado, de manera absolutamente inaceptable, denigrar y burlarse de mi identidad de género, utilizándola como objeto de humillación pública.
Esto expone una realidad social preocupante, donde se naturalizan discursos de odio, agresiones y burlas, en un contexto donde ya hemos visto las consecuencias graves que puede tener el bullying.
Luego, la misma sociedad se pregunta cómo ocurren esas tragedias.
De la misma forma, he recibido insultos, humillaciones, degradaciones y amenazas. Cuento con el respaldo incondicional de mi familia, que hoy más que nunca me acompaña y no me permite caer en ningún otro pensamiento que no sea el de seguir adelante.

La viralización de este hecho dejó algo muy preocupante: quedó expuesto un sector donde hay personas trabajando en condiciones iguales o incluso peores, que han salido a respaldar este tipo de prácticas. Esto demuestra que no se trata de un hecho aislado, sino de una problemática que requiere controles urgentes y reales por parte de los organismos que habilitan tanto la actividad como a quienes la ejercen.
Quiero también agradecer profundamente al personal de los centros de salud donde fui y soy atendido, y especialmente al equipo y área de Traumatologia del Hospital Julio C. Perrando, que desde el primer momento me trataron con humanidad, profesionalismo y sin prejuicios, a diferencia de gran parte del trato recibido en redes sociales.
A quienes tengan dudas o busquen informarse, les recomiendo acudir y consultar con verdaderos profesionales del rubro, tanto a nivel nacional como internacional, como estoy haciendo actualmente, para comprender la gravedad de lo sucedido desde un criterio técnico y responsable. Mi objetivo es uno solo: que esto no le pase a nadie más. Y que se determinen las responsabilidades correspondientes.
Todo lo demás es un intento de desviar la atención de un hecho grave.
Actualizando mi estado de salud, aún no se me han retirado dos de los tres puntos realizados en la cirugía, pero la evolución es favorable y progresivamente voy retomando mis actividades conforme a las indicaciones médicas. Desde ya, muchas gracias por el espacio y por contribuir a visibilizar este tipo de situaciones. Saludos cordiales. Fernando»




