Científicos argentinos avanzan hacia un análisis de sangre que podría detectar el Alzheimer en etapas tempranas

Un equipo internacional de investigadores, con una destacada participación de científicos argentinos, logró un importante avance en la detección temprana del Alzheimer. El estudio sugiere que un análisis de sangre basado en biomarcadores específicos podría identificar señales de la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, facilitando diagnósticos más precisos y un tratamiento oportuno para miles de pacientes.
La investigación reunió a especialistas de 15 países y evaluó a más de 600 personas de América Latina, entre ellas pacientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Aging y representan uno de los avances más relevantes en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas en la región.
El trabajo contó con la participación de investigadores del CONICET, del Centro de Neurociencia de la Universidad de San Andrés, del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) y de la Escuela de Medicina de Harvard, entre otras instituciones internacionales.
Los científicos analizaron distintos biomarcadores presentes en la sangre, como las proteínas p-tau217, p-tau181, NfL y la relación Aβ42/Aβ40. Al combinar esos datos con evaluaciones clínicas, estudios neuropsicológicos, neuroimágenes y análisis genéticos, lograron mejorar significativamente la precisión para identificar el Alzheimer y diferenciarlo de otras enfermedades neurodegenerativas.
Según los especialistas, este tipo de prueba podría facilitar el acceso al diagnóstico en hospitales y centros de salud donde no existen tecnologías más complejas, como la tomografía por emisión de positrones (PET) o la punción lumbar, procedimientos que actualmente se utilizan para confirmar la enfermedad.
Los investigadores aclararon que el análisis aún requiere nuevas validaciones antes de incorporarse de manera masiva a la práctica clínica. Sin embargo, consideran que representa un paso fundamental hacia diagnósticos más rápidos, menos invasivos y más accesibles, permitiendo iniciar tratamientos y estrategias de prevención en fases mucho más tempranas del Alzheimer.




