Descontento con una ordenanza municipal que prohibe el consumo de alcohol en las recepciones

Por Carlos Favarón
Muchas familias de nuestra comunidad solo podrán celebrar que su hijo haya finalizado el secundario y se reciba de Bachiller, Perito Mercantil, Técnico Industrial o Técnico Agrónomo, por citar algunos de los títulos con que egresan estos jóvenes. Esta celebración tal vez sea la única de su vida, porque a lo mejor no puedan seguir estudiando.
Los padres, orgullosos de esta situación, deciden si participar o no de la fiesta de Recepción. En dicha fiesta, como en tantas otras, pueden cenar con vino, cerveza y luego hacer un brindis, donde el buen tino de cada familia pone los límites. Seguramente habrá quienes no lo pongan, pero no se puede arruinar la Recepción de cientos de chicos por un trasnochado que presentó una ordenanza prohibiendo el alcohol en dichas actividades. Esto lo hizo cuando el 80% de los organizadores ya tenían reservados salones y servicios de catering, las modistas del pueblo estaban con trabajos planificados y los servicios de catering contratados.
Por esta razón, los jóvenes salieron a estudiar la posibilidad de realizarla en los pueblos vecinos, pero ante esta situación, los trasnochados salieron a apretarlos con que los iban a esperar en todos los accesos al pueblo, lo que terminó disuadiéndolos de esta alternativa.
Está claro que la decisión de generar una ordenanza de esta índole es un error garrafal de la soberbia política, de poco respeto a la libertad y de creer que con una ley u ordenanza se cambian la educación o la cultura de los pueblos.
La publicación de Infoqom demuestra a las claras que la solución no es una ordenanza, y también demuestra que fue el hecho más violento que ocurrió en Charata en los últimos tiempos.
Nota relacionada: https://infoqom.com.ar/conductor-alcoholizado-atropello-a-cuatro-jovenes-en-charata-dos-heridos-graves-y-un-detenido/
Además, si verdaderamente querían controlar este tipo de hechos, deberían haber reforzado la seguridad en las inmediaciones de la Recepción, pero está claro que solo buscaron protagonismo político y ¡la seguridad les importa un pomo!
Hay que entender que estos problemas, en muchos casos, son el resultado de una educación o la falta de esta, y que la misma no se cambia con una ordenanza, sino con años de sembrar valores en la familia y luego en la comunidad.




