El Gobierno le quita dramatismo a la presentación de Cristina Kirchner ante la ONU y mide su alcance en el tablero electoral

Desde el Poder Ejecutivo nacional mantuvieron una postura de cautela y minimización frente al recurso elevado por la expresidenta Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La presentación de la exmandataria, enfocada en denunciar una supuesta persecución judicial e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos a raíz de sus causas penales, fue calificada dentro de la Casa Rosada como un movimiento estrictamente mediático y de consumo interno para la militancia kirchnerista.
Fuentes oficiales remarcaron que la iniciativa ante el organismo internacional carece de un efecto vinculante directo que pueda revertir las sentencias dictadas por la Justicia ordinaria argentina.
En este sentido, la postura de la administración central se mantiene firme en dejar que el Poder Judicial continúe con el curso de las causas sin interferencias ni pronunciamientos que alteren los pronunciamientos de los tribunales competentes.
A pesar de restarle viabilidad en el terreno legal e institucional, la mesa política del Gobierno no pierde de vista las repercusiones políticas de la jugada.
En Balcarce 50 analizan el impacto de este reclamo en la reorganización del Partido Justicialista y en la reconfiguración del mapa opositor de cara a los próximos escenarios electorales.
El seguimiento del oficialismo se enfoca en observar si la consolidación del discurso del «lawfare» logra cohesión en el armado de la oposición o si, por el contrario, acelera las diferencias internas entre los distintos sectores del peronismo.




