El Niño y el dengue: advierten que la prevención debe comenzar antes del verano

Las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño podrían favorecer la proliferación del mosquito Aedes aegypti y aumentar el riesgo de dengue durante los próximos meses. Especialistas advierten que las tareas de prevención deben comenzar antes del verano, con acciones en los hogares, los municipios y los sistemas de salud.

El escenario combina temperaturas elevadas, lluvias, humedad y acumulación de agua, factores que pueden acelerar el desarrollo del mosquito y favorecer la transmisión del virus. Según las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial, El Niño podría persistir hasta febrero de 2027 y alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de este año.

La infectóloga Florencia Cahn explicó que el fenómeno puede generar condiciones favorables para la reproducción del vector, aunque sus efectos no son iguales en todas las regiones. A esto se suman la circulación de distintos serotipos del virus, los viajes y la posibilidad de que disminuya la percepción del riesgo sanitario.

El agua acumulada, un factor clave

El mosquito Aedes aegypti se reproduce en recipientes que acumulan agua, como neumáticos, macetas, baldes, bebederos, canaletas y objetos abandonados en patios y terrazas.

El calor acelera el ciclo de desarrollo del insecto y también puede favorecer la multiplicación del virus dentro del mosquito. Con temperaturas y humedad adecuadas, el ciclo puede completarse en una semana o menos.

Los especialistas advierten que la sequía tampoco elimina el peligro. Cuando falta agua, muchas familias la almacenan en tanques, baldes y otros recipientes que, si permanecen destapados, pueden convertirse en criaderos. Además, los huevos del mosquito pueden resistir durante meses en las paredes de recipientes secos y reactivar su desarrollo cuando vuelven a entrar en contacto con el agua.

En el norte y el centro de la Argentina, la combinación de lluvias, humedad y temperaturas requiere especial atención. Por eso, se recomienda intensificar la vigilancia del mosquito y las tareas de eliminación de posibles criaderos después de cada tormenta.

El antecedente de la epidemia de 2024

La temporada 2023-2024 registró la mayor epidemia de dengue de la historia argentina, con más de 500.000 casos notificados. Aunque aquel período coincidió con un episodio de El Niño de fuerte intensidad, los especialistas aclaran que esa coincidencia no permite atribuir el brote exclusivamente al fenómeno climático.

La transmisión también depende de la presencia del mosquito, la circulación del virus, la movilidad de las personas y la susceptibilidad de la población. Haber tenido dengue brinda protección duradera frente al serotipo que causó la infección, pero no frente a los otros tres serotipos conocidos.

Los viajes también pueden contribuir a la circulación viral: una persona infectada puede trasladarse entre localidades incluso sin presentar síntomas y, si es picada por un mosquito, favorecer la introducción del virus en una nueva zona.

Qué medidas recomiendan los especialistas

La principal herramienta preventiva sigue siendo eliminar los recipientes que puedan acumular agua. Para eso, se recomienda:

  • Descartar objetos en desuso que puedan juntar agua o guardarlos bajo techo.
  • Tapar tanques y depósitos de agua.
  • Vaciar y cepillar macetas, bebederos y recipientes.
  • Limpiar canaletas, rejillas y desagües.
  • Revisar patios y terrazas después de las lluvias.
  • Utilizar repelentes, ropa que cubra la piel y mosquiteros.

También se considera importante que los municipios realicen operativos de descacharrado, controlen espacios públicos y terrenos abandonados y refuercen la vigilancia del mosquito.

En materia sanitaria, los especialistas recomiendan capacitar a los equipos de salud para reconocer los síntomas y detectar tempranamente posibles casos. Fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, molestias musculares y articulares, náuseas o erupciones en la piel son algunas de las manifestaciones que requieren consulta médica.

El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, los sangrados, la somnolencia o los desmayos son signos de alarma que requieren atención inmediata.

La vacunación también puede formar parte de la estrategia preventiva para las personas a quienes esté indicada, de acuerdo con las recomendaciones sanitarias vigentes.

Los especialistas coinciden en que la preparación no debe esperar a que aumenten los contagios. La eliminación de criaderos, la vigilancia epidemiológica y la consulta temprana son medidas que pueden reducir el riesgo antes de que comience el período de mayor circulación del dengue.

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