El viceministro de Economía sostuvo que la reactivación «comenzó a germinar»
La conducción económica volvió a salir al cruce de los cuestionamientos sobre el ritmo de recuperación del poder adquisitivo. El viceministro de Economía, José Luis Daza, defendió el programa de estabilización vigente y aseguró que la economía atraviesa una fase de transición donde las señales de dinamismo empiezan a manifestarse en los sectores clave.
Utilizando una analogía sobre la paulatina e imperceptible emergencia de la actividad, el funcionario remarcó que las bases de la expansión ya están puestas en marcha, impulsadas por el balance de las cuentas públicas y la paulatina normalización de los flujos de inversión.

Un mapa de la reactivación y el foco en el crédito
Para el equipo económico, la mejora en las métricas financieras globales representa el primer paso para consolidar una mejora en la economía real. Daza analizó los efectos inmediatos de la reciente revisión de la deuda argentina concretada por la calificadora Moody’s:
- Reducción del costo de financiamiento: Sostuvo que el upgrade soberano se traducirá en un acceso al crédito más accesible para las empresas y las familias.
- Proyección de Investment Grade: Fijó como horizonte institucional alcanzar la categoría de «grado de inversión» hacia 2031, objetivo que permitiría una compresión adicional del riesgo país de entre 200 y 300 puntos básicos.
- Atracción de capitales: Destacó la existencia de solicitudes de inversión formalizadas por montos cercanos a los USD 140.000 millones, focalizadas prioritariamente en sectores estratégicos como minería, energía y complejos exportadores.
«A diferencia de intentos previos basados en parches de corto plazo, los organismos internacionales y las agencias reconocen un cambio de rumbo estructural que reduce drásticamente el riesgo de insolvencia», remarcó el viceministro.

Diagnóstico social y erradicación del déficit
Al ser consultado sobre el estancamiento histórico de las variables de consumo y productividad, Daza contrapuso el ciclo actual con la dinámica macroeconómica observada desde 2010.
El funcionario reconoció la fragilidad en la que aún conviven amplios sectores de la sociedad, pero argumentó que la contención desplegada a través de los programas sociales del Ministerio de Capital Humano impidió un deterioro mayor. Bajo su lectura, la erradicación del déficit fiscal es la única herramienta estructural para garantizar incrementos salariales genuinos y evitar crisis recurrentes.
Fuente: Border periodismo




