Fate cierra su planta en San Fernando y despide a 920 trabajadores tras 80 años de historia

La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su actividad industrial en la Argentina. La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, despedirá a la totalidad de sus 920 empleados y cesará la producción en su planta ubicada en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando.
La decisión no responde a un concurso de acreedores ni a un proceso preventivo, aunque la firma ya había atravesado una instancia similar en 2019. Según fuentes cercanas, se trata de un cierre total con pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente, además de la cancelación de compromisos con proveedores y entidades financieras.
En un comunicado firmado por el Directorio, la empresa sostuvo que “los cambios en las condiciones de mercado” obligan a encarar el futuro desde un enfoque diferente, aunque evitó profundizar en los motivos. La planta, con más de 157.000 metros cuadrados y capacidad para producir más de cinco millones de cubiertas anuales, quedará inactiva.
Fate, acrónimo de Fábrica Argentina de Telas Engomadas, fue fundada en 1940 y se consolidó como pionera en el mercado de neumáticos radiales, con fuerte presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina. Su titular, Javier Madanes Quintanilla —también presidente de Aluar—, no realizó declaraciones públicas sobre la medida.
El cierre se produce en un contexto de fuerte crisis para la industria nacional, con impacto por la apertura de importaciones y el ingreso masivo de neumáticos extranjeros, especialmente de origen asiático. Datos sectoriales recientes marcaron récords de ingreso de cubiertas importadas, lo que profundizó la pérdida de competitividad de los fabricantes locales.
En 2022, la compañía enfrentó un prolongado conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino, que paralizó la producción en las tres grandes plantas del país. Desde entonces, el sector arrastró dificultades vinculadas a costos internos, presión impositiva y caída de exportaciones.
Con este anuncio, Fate se convierte en una de las primeras grandes industrias en cesar definitivamente su actividad en los últimos años, marcando un punto de inflexión para el entramado productivo del sector.




