Grave denuncia contra un ginecólogo de Resistencia: una joven cuestionó prácticas durante las consultas, comentarios sexuales y medicamentos presuntamente vencidos

Una denuncia presentada el 23 de septiembre de 2026 puso bajo investigación la actuación de un ginecólogo de Resistencia, luego de que una joven de 26 años relatara una serie de situaciones que, según aseguró, ocurrieron durante dos consultas médicas. Entre los hechos denunciados aparecen comentarios reiterados de contenido sexual, prácticas que la paciente consideró inapropiadas durante estudios ginecológicos, cuestionamientos sobre el diagnóstico recibido y la presunta entrega de anticonceptivos vencidos.

El testimonio también incorpora un elemento que podría ampliar el análisis del caso: de acuerdo con la denunciante, después de contar lo sucedido a otras profesionales de la salud, varias le habrían manifestado conocer referencias sobre experiencias similares atribuidas al mismo médico.

Estas afirmaciones forman parte del relato presentado por la joven y deberán ser corroboradas en el marco de la investigación. La denuncia expresa además su intención de impulsar acciones penales contra el profesional.

Según consta en su relato, la joven nunca había concurrido anteriormente a una consulta ginecológica. La decisión de hacerlo surgió después de visitar a una dermatóloga, quien le solicitó análisis hormonales y le recomendó consultar a un especialista para determinar si era necesario incorporar otros estudios.

La paciente comenzó entonces a buscar profesionales a través de internet. Explicó que eligió al médico denunciado porque encontró buenas referencias, varias titulaciones y ninguna reseña negativa que le generara desconfianza.

Como su obra social no figuraba entre las opciones disponibles y no obtenía respuesta por otros medios, aseguró que se comunicó directamente con el profesional y consiguió un turno particular para el 2 de julio de 2026.

La denunciante sostuvo que desde los primeros minutos de aquella consulta comenzaron situaciones que le generaron incomodidad.

De acuerdo con su presentación, después de explicarle al ginecólogo que había sido derivada por una dermatóloga y entregarle la orden de análisis hormonales, el profesional habría observado brevemente la documentación y comenzado a preguntarle por aspectos de su vida íntima.

La joven afirmó que el médico hizo comentarios reiterados de contenido sexual y le habría recomendado aumentar la frecuencia de sus relaciones como respuesta a los problemas dermatológicos y hormonales que motivaban la consulta.

Según su testimonio, las expresiones continuaron incluso después de que manifestó su incomodidad y explicó que no compartía algunas de las sugerencias realizadas.

Posteriormente, el profesional decidió efectuarle una ecografía transvaginal. La joven recordó que le había informado previamente que era la primera consulta ginecológica de su vida y que se encontraba nerviosa.

Durante ese estudio, siempre según la denuncia, el médico le habría indicado que presentaba numerosos quistes y posteriormente le habló de un supuesto síndrome de ovario poliquístico.

La paciente sostuvo que preguntó cuál podía ser la causa y que nuevamente recibió explicaciones relacionadas con los comentarios de contenido sexual efectuados anteriormente.

Al regresar al consultorio, el médico le habría indicado comenzar un tratamiento con anticonceptivos.

La denunciante aseguró que inicialmente expresó que no quería tomarlos y preguntó si realmente eran necesarios. Finalmente aceptó la indicación.

Según su relato, el profesional recortó parte del envase de las pastillas y le indicó consumir únicamente los comprimidos activos. También afirmó que recibió otra medicación que, según le habría explicado el médico, estaba destinada a evitar un aumento de peso.

La joven sostuvo que pidió que le explicara nuevamente cómo debía tomar las pastillas porque nunca había utilizado anticonceptivos. Según denunció, ante sus dudas el profesional reaccionó de manera que interpretó como burlona y le habría sugerido consultar una herramienta de inteligencia artificial para obtener una explicación.

También volvió a preguntar por los análisis hormonales originalmente solicitados por la dermatóloga. De acuerdo con su declaración, el ginecólogo le respondió que ya contaba con un diagnóstico a partir de la ecografía y que esos estudios no eran necesarios.

Pese a esa indicación, la paciente decidió realizarse igualmente los análisis.

Aproximadamente dos semanas después, la joven regresó al mismo consultorio para un control.

Según su testimonio, el ginecólogo volvió a realizarle una ecografía transvaginal. La paciente cuestionó posteriormente la manera en que habría sido efectuado el procedimiento y sostuvo que durante el estudio experimentó una importante incomodidad.

También afirmó que mientras se realizaba el examen el profesional le hablaba sobre cuestiones personales y le hacía preguntas que, a su entender, no estaban relacionadas con el motivo de la consulta.

Posteriormente fue pesada y, según denunció, el médico cuestionó que no existieran modificaciones respecto del registro de dos semanas antes. La joven aseguró que respondió que había transcurrido poco tiempo y puso en duda la precisión de la balanza.

En ese contexto, sostuvo que recibió una respuesta irónica del profesional respecto del funcionamiento de los elementos de su consultorio.

La denunciante manifestó que los comentarios y las situaciones acumuladas durante las dos consultas hicieron que quisiera retirarse rápidamente del lugar.

El caso tomó otra dimensión cuando la joven regresó a control con la dermatóloga que inicialmente la había derivado.

Según declaró, al mencionar el nombre del ginecólogo y contar lo ocurrido, la profesional le habría manifestado que no era la primera vez que escuchaba un relato de esas características.

La dermatóloga solicitó entonces los informes correspondientes a las ecografías realizadas. La paciente afirmó que el ginecólogo no se los había entregado.

Ante esa situación, fue derivada a otra especialista y se le indicó repetir los estudios.

La joven aseguró que posteriormente se realizó nuevos controles, entre ellos otra ecografía transvaginal, con el objetivo de obtener una segunda evaluación profesional.

Uno de los puntos centrales de la presentación está relacionado con los resultados obtenidos posteriormente.

La denunciante sostuvo que la nueva ecografía fue realizada de una manera que percibió completamente diferente respecto de las anteriores. Al finalizar, la profesional confeccionó y le entregó el correspondiente informe.

Según el relato incorporado a la denuncia, ese nuevo estudio no habría detectado los numerosos quistes que el primer ginecólogo supuestamente le había señalado.

La joven indicó que llevó posteriormente el resultado a la dermatóloga, quien también le habría informado que no aparecían esos quistes, aunque sí existía una cuestión hormonal que podía ser tratada.

La existencia o no de diferencias entre los estudios, así como los diagnósticos y procedimientos realizados, deberá ser determinada a partir de la documentación médica y eventualmente mediante evaluaciones profesionales o periciales.

Otro elemento incorporado al relato está relacionado con las pastillas entregadas durante las consultas.

La joven aseguró que llevó los anticonceptivos ante la nueva ginecóloga porque tenía dudas respecto de la fecha de vencimiento.

Según denunció, la profesional revisó el producto y habría constatado que estaba vencido. Además, la paciente sostuvo que parte del envase había sido recortada justamente en el sector donde figuraba esa información y que la fecha correspondería al año 2023.

La nueva profesional también habría cuestionado, de acuerdo con el testimonio, el motivo por el cual se había recortado el blíster.

Este punto constituye otra de las circunstancias que podría ser objeto de verificación mediante la documentación y los elementos que puedan incorporarse a la investigación.

Después de las dos consultas y de obtener nuevas opiniones profesionales, la joven decidió formalizar la denuncia el 23 de septiembre.

En su presentación manifestó expresamente su intención de iniciar acciones penales contra el ginecólogo por los hechos relatados.

El caso reúne así diferentes aspectos que deberán ser investigados por las autoridades: la naturaleza de los comentarios denunciados, la forma en que se desarrollaron las consultas y los estudios, la documentación médica, las diferencias señaladas entre diagnósticos y la situación de los medicamentos que la paciente afirma haber recibido.

También deberá determinarse si existen otras presentaciones formales vinculadas con el mismo profesional. Las referencias que la denunciante atribuye a distintas trabajadoras de la salud sobre supuestos antecedentes similares constituyen testimonios indirectos y, por sí solos, no acreditan la existencia de otros hechos.

Será la investigación la que deberá establecer qué ocurrió durante las consultas y si las conductas denunciadas configuran algún tipo de responsabilidad penal o profesional.

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