Quiebra de Garbarino: la Justicia ordenó la liquidación total de la histórica cadena de electrodomésticos

Tras más de cuatro años de proceso judicial, el cierre definitivo de la empresa marca el final de una de las cadenas comerciales más importantes del país, que llegó a contar con más de 200 sucursales y 4.500 empleados.
La Justicia nacional decretó la quiebra de Garbarino, una de las cadenas de electrodomésticos más emblemáticas de la Argentina, luego de que fracasaran todos los intentos de reestructuración de su deuda y de rescate empresarial. La resolución fue dictada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, quien ordenó además la liquidación total de los bienes de la compañía.
La decisión judicial se adoptó tras el agotamiento del proceso de concurso preventivo iniciado en noviembre de 2021 y la falta de propuestas concretas durante la etapa de salvataje empresarial conocida como cramdown. Ante la ausencia de acuerdos con los acreedores y sin inversores interesados en hacerse cargo de la firma, el magistrado dispuso el cese definitivo de las actividades.
Con esta medida, se inicia ahora el proceso de inventario y posterior remate de los activos de la empresa, tarea que estará a cargo de la sindicatura. Entre los bienes a liquidar se encuentran inmuebles, marcas comerciales y distintas unidades de negocio vinculadas al holding.
Dentro de ese patrimonio se destacan los nombres comerciales Garbarino y Compumundo, marcas con fuerte reconocimiento en el mercado que podrían despertar interés de inversores para su eventual relanzamiento en nuevas plataformas o estructuras comerciales.
También forman parte de los activos las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que en su momento fueron claves para el ensamblado de productos electrónicos, aunque actualmente se encuentran paralizadas.
El proceso judicial incluye además los restos de otras unidades del grupo, como la financiera Fiden y la firma Garbarino Viajes, cuya quiebra ya había sido decretada previamente. La intención del juzgado es reunir todos los activos posibles para conformar un fondo que permita afrontar, al menos parcialmente, las deudas con los acreedores.
El final de la empresa llega después de una prolongada crisis que se extendió durante más de seis años y que redujo drásticamente su estructura. De las más de 200 sucursales que supo tener en todo el país, la compañía apenas mantenía tres locales abiertos.
En su etapa de mayor expansión, la cadena empleó a unos 4.500 trabajadores. Sin embargo, en noviembre de 2021 la empresa envió cerca de 1.800 telegramas de despido tras varios meses sin actividad comercial y con salarios impagos.
La empresa había pasado a manos del empresario Carlos Rosales, titular del grupo asegurador Prof y dirigente vinculado al club San Lorenzo, quien asumió el control con la expectativa de recuperar la compañía. No obstante, la crisis financiera y el impacto económico de la pandemia terminaron acelerando su caída.
Con la declaración de quiebra, la histórica firma que durante décadas fue un símbolo del comercio de electrodomésticos en la Argentina cierra definitivamente su ciclo empresarial.




