¿Quién es el estudiante de 17 años que se convirtió en uno de los rostros de las protestas en Francia?

Elwan Benoît tiene 17 años y cursa el último año de la secundaria en el liceo Jacques-Decour, en el distrito IX de París. Su nombre se hizo conocido el 4 de octubre, cuando una entrevista con Vincent Lapierre, un influencer vinculado a la ultraderecha francesa, se viralizó en las redes sociales. El intercambio ocurrió durante un bloqueo estudiantil y acumuló cerca de diez millones de visualizaciones.

En la conversación, Benoît habló de las diferencias entre los estudiantes de París y los de los suburbios, cuestionó la respuesta del Gobierno a los problemas educativos y defendió la protesta como una forma de visibilizar esas desigualdades. La claridad de sus argumentos y su soltura frente a un entrevistador políticamente distante de sus posiciones lo convirtieron en una figura inesperada de la movilización.

La educación como expresión de una desigualdad más profunda

Uno de los argumentos centrales de Benoît es que las condiciones en las que estudian los jóvenes dependen, en buena medida, del lugar donde viven. Durante la entrevista con Lapierre, defendió a los estudiantes de los suburbios parisinos que, según describió, concurren a establecimientos con problemas materiales que dificultan el aprendizaje.

“Estos chicos son estudiantes como nosotros”, fue la idea que atravesó su intervención: los jóvenes de los barrios periféricos deberían contar con las mismas condiciones para formarse que quienes asisten a establecimientos mejor equipados. Su argumento apunta a una diferencia que considera injusta y que atribuye a la falta de respuestas de las autoridades.

Benoît también cuestionó la cobertura mediática de las protestas. A su juicio, la atención suele concentrarse en los enfrentamientos y los episodios de violencia, mientras quedan en segundo plano los reclamos que originan las movilizaciones. En ese sentido, sostuvo que las demandas estudiantiles deben analizarse a partir de las condiciones de vida y las oportunidades disponibles para cada sector social.

La discusión se inscribe en una ola de bloqueos y manifestaciones de estudiantes secundarios en Francia. Entre las preocupaciones de los jóvenes figuran la falta de recursos en los establecimientos y las dificultades que rodean el acceso a la educación superior, incluido Parcoursup, el sistema de postulaciones universitarias. Para Benoît, esos problemas no son hechos aislados, sino expresiones de una desigualdad que condiciona las posibilidades de futuro.

Una “izquierda de ruptura” y su admiración por Mélenchon

Las posiciones del estudiante también tienen una definición política. Durante su intercambio con Lapierre, Benoît reclamó una “izquierda de ruptura” y cuestionó al Gobierno de Emmanuel Macron. Su discurso se distancia de una visión que considera insuficiente para responder a las injusticias sociales y plantea la necesidad de un cambio político que priorice la formación de los jóvenes.

Esa orientación quedó en evidencia el 6 de octubre, cuando se encontró con Jean-Luc Mélenchon durante una manifestación estudiantil en París. El líder de La France insoumise (LFI), un partido de izquierda radical, lo recibió afectuosamente y lo describió como un “tribuno del pueblo”. El encuentro tuvo una rápida repercusión porque conectó a un estudiante que acababa de hacerse conocido con uno de los principales referentes de la izquierda francesa.

Benoît expresó sin rodeos su admiración por Mélenchon. En declaraciones recogidas por el programa Quotidien, dijo que lo consideraba capaz de “salvar Francia” y sostuvo que La France insoumise podía “salvar a los jóvenes”. No se trata, por lo tanto, de una simpatía inferida a partir de una fotografía: el propio estudiante explicó que ve en ese espacio político una alternativa frente a la situación actual.

Sin embargo, también aclaró que no está afiliado a LFI y que no coincide con todas sus posiciones. Según explicó, considera que es una de las fuerzas que más atención presta a la juventud. Esa distinción permite ubicarlo políticamente sin convertirlo en un militante partidario cuya pertenencia formal no está acreditada.

El vínculo con Mélenchon se produce, además, en la antesala de la elección presidencial francesa de 2027. El dirigente busca consolidar su llegada a los votantes jóvenes y ha respaldado las movilizaciones estudiantiles. La aparición de Benoît le dio visibilidad a ese acercamiento, aunque no implica que el estudiante tenga un papel orgánico dentro de la estrategia electoral de LFI.

El privilegio de ser escuchado

Hay una particularidad en la manera en que Benoît interpreta su propia notoriedad: reconoce que cuenta con ventajas que otros estudiantes no tienen. Al referirse a la atención que recibió, se describió como blanco y con un capital cultural considerable, y pidió a los medios que escuchen más a los jóvenes de los barrios periféricos.

Su historia personal, fuera de esas intervenciones públicas, sigue siendo poco conocida. No hay información suficiente para reconstruir una trayectoria política prolongada ni para atribuirle una militancia previa. Por ahora, lo que permite conocerlo es el discurso que desarrolló durante las protestas y las posiciones que hizo explícitas al hablar de educación, desigualdad y política francesa.

En menos de dos semanas, Benoît pasó de ser un estudiante que participaba de un bloqueo escolar a convertirse en uno de los rostros reconocibles de las movilizaciones. Su caso muestra cómo una intervención viral puede abrirle espacio a una voz nueva, pero también expone la discusión que él mismo plantea: quién tiene la posibilidad de ser escuchado y qué ocurre con quienes no cuentan con las mismas herramientas para hacerse visibles.

Fuente: Infobae

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