Una influencer creada con IA se volvió viral en la campaña de Flávio Bolsonaro en Brasil

Una joven rubia que acumuló más de 500.000 seguidores en Instagram apareció en videos junto al candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro durante actos políticos. Sin embargo, la influencer identificada como Julia Berlli Cortez no existe: es un personaje generado mediante inteligencia artificial que fue incorporado artificialmente a imágenes reales de la campaña.
El caso tomó relevancia en las redes sociales a pocos días de la segunda vuelta electoral en Brasil. En los videos virales, la supuesta joven aparece junto a Flávio Bolsonaro, participa de manifestaciones y expresa su respaldo al dirigente político. Las publicaciones contribuyeron a construir la imagen de una simpatizante joven y atractiva que apoyaba al candidato.
Pero las imágenes originales muestran otra escena. En uno de los registros más difundidos, la mujer fue insertada digitalmente en un lugar donde aparecía el diputado Nikolas Ferreira, integrante del Partido Liberal, la misma fuerza política de Bolsonaro.

Una identidad ficticia con cientos de miles de seguidores
El perfil de Julia Berlli Cortez se presentaba como el de una joven de 22 años y estudiante universitaria. Además de publicar videos vinculados con la campaña, compartía fotografías y contenidos diseñados para darle apariencia de una persona real.
Las verificaciones periodísticas detectaron inconsistencias en las imágenes y confirmaron el uso de inteligencia artificial. Entre los indicios figuraban la repetición de la vestimenta en distintas escenas y la inserción de la supuesta influencer en grabaciones auténticas de actos políticos.
La cuenta llegó a reunir más de medio millón de seguidores. Los contenidos también circularon en otras plataformas y fueron compartidos por usuarios que, en algunos casos, no advertían que se trataba de material manipulado.
De la propaganda política a la venta de contenido para adultos
La estrategia no se limitaba a generar adhesiones políticas. El perfil también dirigía a sus seguidores hacia un canal de Telegram en el que se ofrecía contenido erótico pago, igualmente generado mediante inteligencia artificial.
De esta manera, la imagen de una supuesta militante se utilizaba para atraer audiencia y convertir la popularidad obtenida en redes sociales en una fuente de ingresos.
Investigaciones de medios brasileños identificaron otros perfiles que empleaban una dinámica similar: mujeres virtuales insertadas en actos de campaña, publicaciones con mensajes de apoyo a candidatos y enlaces que conducían a servicios de contenido para adultos. Algunas de esas cuentas compartieron videos manipulados y alcanzaron millones de reproducciones.
Hasta el momento, las investigaciones periodísticas no encontraron pruebas que vinculen directamente estos perfiles con el equipo oficial de campaña de Flávio Bolsonaro.
La inteligencia artificial y los riesgos de la desinformación electoral
El caso expone uno de los desafíos que enfrenta la comunicación política en la era de la inteligencia artificial: la posibilidad de fabricar simpatizantes, alterar registros de actos públicos y difundir mensajes ficticios con apariencia de autenticidad.
A diferencia de las falsificaciones tradicionales, las herramientas actuales permiten generar personajes con rostros, voces, fotografías e historias personales consistentes, capaces de sostener una identidad ficticia durante semanas o meses.
En plena campaña electoral brasileña, estos recursos pueden utilizarse tanto para captar seguidores como para instalar percepciones sobre el respaldo social a un candidato. El problema no reside únicamente en que una persona virtual exprese una posición política, sino en presentarla como una ciudadana real y hacerla aparecer en acontecimientos que nunca protagonizó.
El episodio de Julia Berlli Cortez muestra cómo una misma identidad artificial puede combinar entretenimiento, propaganda y negocios digitales, mientras obliga a los usuarios a verificar con mayor cuidado el origen y la autenticidad de los contenidos que consumen y comparten.
Redacción Infoqom
Fuente: Revista Noticias




