Venezuela: Delcy Rodríguez desplazó al general Marcano Tábata y reconfigura el poder

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, profundizó la reconfiguración del poder interno tras la caída de Nicolás Maduro con la destitución del mayor general Javier Marcano Tábata, una de las figuras más influyentes del aparato represivo del chavismo. En su lugar, fue designado el general Gustavo González López como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial y titular de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

El anuncio fue difundido oficialmente a través de Telegram por el ministro de Comunicación, Freddy Ñúñez, y generó sorpresa incluso en sectores que seguían de cerca el entramado de poder venezolano. Hasta horas antes, Marcano Tábata era señalado por analistas y medios internacionales como un actor clave dentro del esquema de control del régimen.

De perfil bajo pero con fuerte ascendencia operativa, Marcano Tábata ocupó un rol central en la seguridad interna durante los años más duros del gobierno de Nicolás Maduro. Organizaciones de derechos humanos lo vinculan directamente con centros de detención utilizados para el encierro de presos políticos, algunos de ellos denunciados por prácticas sistemáticas de tortura. Por estos antecedentes, fue sancionado por Estados Unidos y otros gobiernos.

La salida del general se produce apenas días después de la detención de Maduro en una operación aérea encabezada por Estados Unidos, hecho que marcó un quiebre histórico en el poder chavista. Analistas interpretan la decisión como parte de una purga interna destinada a eliminar los últimos cuadros leales al ex mandatario.

En redes sociales, el analista político Cristian Crespo F. sostuvo que la destitución y presunto arresto de Marcano Tábata representa “el entierro definitivo de la era Maduro dentro de Miraflores”. Según esa interpretación, los cargos que pesan sobre el militar incluyen negligencia crítica por no impedir la captura del ex dictador, sospechas de traición y fracturas en la cadena de mando de la Guardia de Honor.

Con este movimiento, Delcy Rodríguez consolida el control sobre los principales brazos de seguridad del Estado, neutraliza posibles focos de resistencia dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y envía una señal tanto al interior del país como a la comunidad internacional. Mientras Maduro enfrenta cargos en Nueva York, en Caracas se libra una silenciosa pero decisiva batalla por el poder real.

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