Vinos ideales para maridar las comidas patrias este 25 de mayo

El 25 de mayo es una de las fechas más importantes del país, por la influencia que tuvo aquel viernes de 1810 en el desarrollo de la historia argentina.
La patria es el país, lugar o región donde una persona nació o con el que mantiene un vínculo especial. El término proviene del latín patria, “tierra de los padres”, y abarca tanto el territorio como los lazos históricos, culturales y afectivos que unen a una comunidad. En fechas como esta suele aflorar el patriotismo: el sentimiento de amor, orgullo y lealtad hacia el propio país, sea la tierra natal o adoptiva, que se expresa al valorar la historia, la cultura y los símbolos cívicos.
Más allá de la cercanía del Mundial de Fútbol —algo que suele unir a los argentinos—, la jornada invita a reflexionar, celebrar y compartir con seres queridos.
En estos festejos se destacan comidas tradicionales arraigadas a la cultura popular, muchas veces no tanto por su origen como por haber acompañado momentos históricos que forjaron la nación. El asado es el plato más popular, pero también se consideran “patrios” las empanadas, los guisos de lentejas, el guiso de mondongo, el locro y el pastel de papas, entre los más elegidos.
Y, así como hay comidas patrias, también hay vinos argentinos: ocasiones como esta son una oportunidad para compartirlos con amigos y familiares.

Es importante saber que, para maridar estos platos emblemáticos, no hacen falta vinos densos o pesados, ya que estas comidas suelen ser contundentes, y de sabores intensos y especiados. Mejor si se trata de vinos frescos.
Por ejemplo, a las empanadas (de carne o humita) y al locro, si se sirven con salsas picantes, mejor acompañarlo con un Torrontés refrescante. Un vino blanco único y autóctono, vivaz y muy expresivo, con un carácter frutal y floral que equilibra muy bien las sensaciones del plato.
Para acompañar los guisos de lenteja y de mondongo, hacen falta vinos con más estructura, pero no tanta. Lo mejor será optar por algún tinto a base de Criolla, esa cepa autóctona que hasta hace poco solo protagonizaba vinos comunes. Tiene el aspecto de tinto liviano, y su trago es refrescante y tenaz, con taninos incipientes, ideales para arrastrar la grasa del paladar. Para el pastel de papas, los más indicados son Malbec y Bonarda. El primero, es el vino que más y mejor se elabora en la Argentina, mientras que el otro es una originalidad que solo se consigue por estas tierras.
En general, las mejores opciones para esta ocasión no serán los vinos más pretenciosos ni de guarda, sino los vinos jóvenes, de carácter fresco y con taninos amables, con más expresión (aromas y sabores) que cuerpo (estructura). Porque en estas ocasiones, y al ser feriado, todos aprovechan y comen de más, y el vino debe seguir ese ritmo en la mesa, por eso no debe ser contundente sino uno completo, pero fluido.

Y si al final llegan los pastelitos de membrillo o de batata, lo mejor es estirar la sobremesa hasta terminar de disfrutar el vino tinto en las copas, y luego descorchar un espumoso para acompañar esas delicias dulces y sellar el brindis por la patria. Esto, además de ser simbólico, permitirá estirar el momento hasta la tarde. En esa continuidad que se suele dar en estas ocasiones, el vino le puede ceder su protagonismo a otra bebida nacional, el mate.
Fuente: VinosArg.com




