
5 años sin Maradona: Como se contó al mundo la muerte del 10 y una frase que quedó para la historia
Cinco años después de la muerte de Diego Armando Maradona, aquel 25 de noviembre de 2020 vuelve una y otra vez en la memoria colectiva. Fue el mediodía en que la Argentina se paralizó y el planeta del fútbol recibió la noticia que nadie quería escuchar: el máximo ídolo de la Selección había fallecido a los 60 años, tras una descompensación en la casa del barrio privado donde se recuperaba.
Detrás del anuncio que dio la vuelta al mundo estuvo el periodista Federico Bueno, cronista de La Plata y por entonces parte del staff de ESPN, quien fue el primero en confirmar al aire el fallecimiento del 10. Su frase —“me dicen que Diego no resistió”— quedó marcada como uno de los momentos periodísticos más fuertes de las últimas décadas. Hoy, a cinco años de aquel día, el propio Bueno reconstruye cómo se gestó esa noticia y qué había detrás de esas palabras.
EL DÍA QUE CAMBIÓ TODO: DEL PREVIO DE CHAMPIONS AL ROMPIMIENTO DE LA NOTICIA
La mañana del 25 de noviembre de 2020, Bueno se encontraba en su casa preparando la transmisión de un partido de Champions League que debía comentar a la tarde. En plena pandemia, con el trabajo remoto instalado, el clima laboral era el de una jornada deportiva más.
Todo cambió cuando recibió un mensaje de Mariano Closs, conductor y relator, que le advirtió que algo grave estaba pasando con Maradona en la vivienda donde cursaba su post-operatorio. A partir de allí, el periodista inició una cadena de llamados y consultas:
Un productor le confirmó que en el country había un inusual movimiento de ambulancias.
Integrantes del entorno del propio Maradona le dijeron que estaban yendo al lugar sin tener aún detalles claros.
Un médico de confianza de Bueno, que acababa de salir de una cirugía con Leopoldo Luque, le transmitió el dato decisivo: Diego había sufrido un infarto masivo y había fallecido.
Con esa confirmación profesional y la ratificación posterior de una persona vinculada al equipo legal de Maradona, el periodista tuvo la certeza de que el ídolo estaba muerto. Para ese momento, la noticia todavía no había sido difundida por otros medios.
Mientras iba obteniendo información, Bueno ya estaba al aire. Primero participó del programa de Closs y luego fue parte del ciclo F90, conducido por Sebastián “Pollo” Vignolo, con Oscar Ruggeri y Daniel Arcucci en el estudio, dos voces muy cercanas a la historia de Maradona.
Según recuerda, durante varios minutos intentó esperar a que la confirmación llegara por otras vías al resto del panel. Nadie se animaba a decir que Diego había muerto, y en la pantalla se hablaba de su estado de salud con extrema cautela. El periodista ya tenía la confirmación de primera mano, pero sabía que cometer un error en una noticia de esa magnitud era imperdonable.
Cuando terminó de chequear con todas sus fuentes y entendió que el silencio ya no tenía sentido informativo, tomó la palabra. Sin guión, sin ensayo y sin usar la palabra “murió”, lanzó la frase que se haría viral:
“Me dicen que Diego no resistió”.
Esa forma de comunicar, lejos de un tono sensacionalista, fue para él el resultado de dos factores: la responsabilidad periodística y el vínculo afectivo que había construido con Maradona en los meses previos.
El rol de Bueno en esa jornada no fue casual. Hasta la suspensión del fútbol por la pandemia, había sido uno de los periodistas que más de cerca siguió la etapa de Maradona como entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata:
Volvió a trabajar como cronista de campo exclusivamente para cubrir el ciclo de Diego en el Lobo.
Estuvo en Estancia Chica casi a diario y viajó a todos los partidos, de local y visitante.
Obtuvo entrevistas que la mayoría de la prensa no conseguía, incluso dentro del predio, cuando el acceso estaba casi vedado.
En una de esas coberturas, en Mar del Plata, Maradona le regaló una escena que Bueno conserva como un tesoro profesional. Luego de una conferencia, lo señaló frente a las cámaras y lo elogió por su dedicación: le dijo que valoraba a los “laburantes” de verdad y que con él era “especial”. Ese reconocimiento, en plena crisis familiar del periodista por la salud de su padre, se transformó para él en algo más que una anécdota: fue un gesto humano que selló un vínculo.
Por todo eso, cinco años después, Bueno sostiene que la forma en la que comunicó la muerte de Maradona estuvo atravesada por ese afecto. No fue solo una noticia; fue el cierre de una etapa de cercanía profesional con el 10.
A la distancia, el periodista reconoce que, si bien no esperaba un desenlace tan repentino, sí veía con preocupación el deterioro de Diego:
Había noches en las que el DT de Gimnasia llegaba al estadio sin poder articular casi palabra, aunque luego mejoraba antes del inicio de los partidos.
La pandemia lo golpeó fuerte, limitó sus movimientos y aumentó su aislamiento.
Según la mirada de Bueno, “no se estaba haciendo lo que correspondía con un paciente que necesitaba otros cuidados”.
Desde su perspectiva, Maradona podría haber tenido “al menos diez años más de vida” con otro tipo de acompañamiento médico y personal.
Con el paso del tiempo, la frase “Diego no resistió” se convirtió en una marca dentro del relato de aquel 25 de noviembre. Cinco años después, Bueno sigue recibiendo comentarios y gestos de reconocimiento:
Hinchas que le dicen que se largaron a llorar al escucharlo.
Trabajadores del fútbol que le agradecen el modo en que trató la noticia.
Jóvenes que recuerdan ese momento como el instante exacto en que entendieron que Maradona se había ido.
Sin embargo, para el periodista, el duelo tiene una particularidad: siente que Diego sigue presente, que su figura aparece constantemente en partidos, debates, documentales y recuerdos. “No siento que esté muerto —admite—. Lo que me entristece es que no haya podido disfrutar más de la vida, de sus nietos, de la gente que lo ama”.
Este 25 de noviembre de 2025, cuando se cumplen cinco años de la muerte de Maradona, la reconstrucción de cómo se contó su final vuelve a confirmar una certeza: el día en que el corazón del 10 se detuvo, la noticia recorrió el planeta en segundos, pero su figura quedó anclada para siempre en un lugar inaccesible al olvido.




