Gisela, construye su propia casa y es viral en redes.

Cuando Gisela Forystek tenía 19 años, logró ahorrar dinero con su emprendimiento y decidió independizarse. Su idea inicial era alquilar, pero su papá le hizo una propuesta que cambió todos sus planes: construir su propia casa desde cero.

Aunque no tenía experiencia en obra, se puso el proyecto al hombro y empezó a aprender sobre la marcha.Cinco años después, le falta un solo ambiente y comparte el proceso en Instagram (@construyendocongigi). Desde un primer momento, sus videos tuvieron mucha repercusión y las redes se convirtieron en un medio para costear su proyecto y una inspiración para más jóvenes que quieren construir y refaccionar por su cuenta.
Construir con las propias manos
El apoyo de su papá, que es arquitecto y maestro mayor de obra, fue esencial para iniciar el proyecto: “Mi papá pensaba que era mejor construir que alquilar. En ese momento me dijo: ‘Yo te enseño, lo hacemos juntos y después vos seguís’. A la semana siguiente compré todos los materiales para levantar las paredes”, contó Gisela.
Cuando arrancaron, el terreno apenas tenía el piso y algunas columnas. Con el paso de los meses, fueron levantando cada ambiente a pulmón.

La obra siempre tuvo un presupuesto ajustado: “El 90% de mis ingresos va a la casa, después con lo que queda hago como puedo”, comentó Gisela.
Como no podían pagar albañiles, mantuvieron una rutina firme durante dos años: “Nunca tuve la plata para pagarle a alguien, todos los días nos levantábamos a la madrugada y trabajábamos hasta el mediodía”, recordó.
Afrontar los riesgos de trabajar sin ayuda
El desafío más grande llegó con el baño, porque fue la primera vez que Gisela trabajó completamente sola. Se encargó de toda la instalación: desde los porcelanatos hasta la plomería. Allí puso en práctica todo lo que su papá le enseñó y, lo que no sabía hacer, lo aprendió de tutoriales de YouTube.
Para ella, la paciencia fue clave: “Tardé un mes en colocar la cerámica. Hay gente que te lo hace en dos días, pero yo lo hice a mi tiempo para no romper nada y que quedara bien”, destacó Gisela.
A pesar de la autodeterminación, admitió que se expuso a ciertos riesgos: “Uno de los cerámicos se me cayó en la pierna y casi me la rompe, me dejó un moretón grande. Sin ayuda te podés accidentar”, advirtió Gisela.
Fue durante la construcción del baño cuando decidió empezar a grabar el proceso y compartirlo en redes sociales.
De cero a millones de visualizaciones
La idea de documentar su trabajo, surgió a partir del hallazgo de un influencer constructor: “Vi que tenía tres videos y ya tenía canje, entonces pensé ‘con lo que me está costando pagar las cosas voy a estar dos años para terminar el baño, ¿y si me animo con las redes?’”, recordó.
Sin pensarlo dos veces, creó una cuenta de Instagram y empezó a subir contenido. Los primeros videos eran algo tímidos, pero su objetivo la motivó a esforzarse cada vez más: “Quería ver si conseguía algún canje para que me enviaran cosas. Mi objetivo era poder terminar la obra antes de lo esperado”, aseguró.
En pocos meses, sus videos explotaron: acumuló millones de reproducciones, superó los 100 mil seguidores y consiguió canjes para terminar el baño.
Sin embargo, la exposición en redes sociales no fue fácil: “Apenas subí mi primer video y mencioné a mi papá, mucha gente empezó a criticarme, pero no voy a dejar de nombrarlo, estoy muy agradecida con el papá que tengo”.
Con el tiempo, Gisela formó una comunidad que la apoya en todos sus videos y le envía mensajes por privado comentándole que su esfuerzo los inspira: “Hay mujeres que me mandan mensajes diciéndome que se animaron a remodelar sus casas por lo que hago”.
Dar el último paso
A Gisela solo le falta un ambiente para terminar la casa, el living con cocina integrada que planea finalizar en los próximos meses para mudarse definitivamente este año.
Su historia dejó de ser solamente la construcción de una casa y se transformó en un ejemplo de independencia para miles de jóvenes que sueñan con tener un hogar propio.

A través de sus videos, Gisela no solo muestra el avance de la obra, sino también todo lo que aprendió en el camino.
Para quienes quieren animarse a remodelar o construir y sienten que no tienen conocimientos suficientes, su consejo es empezar de a poco: “No hace falta saber de todo. Yo empecé sin saber nada. Lo importante es arrancar con a poco, investigar mucho y perder el miedo”, explicó Gisela.
Fuente: TN




