Caso “Doctor Horror”, era todo mentira

Por Adrian Maximiliano Gaitán y Gustavo Ariel Ferreyra, abogados
Este caso comenzó en octubre de 2024, se lo acusaba al Dr. Augusto Francisco Castro, médico y abogado, de abuso sexual, corrupción de menores, venta y distribución de material pornográfico infantil, respecto de dos niños a quien les sacaba y publicaba fotos desnudos, los drogaba y dormía para poder cometer estos gravísimos delitos, y pagaba sumas de dinero a sus padres para que permitieran que pueda llevar a cabo estos hechos, llevándolos supuestamente al cine, de allí el nombre conocido, “Doctor Horror”, y vaya que con esas calificaciones legales si que lo parecía.
La Fiscalía Penal N° 13 a cargo del Dr. Víctor Recio, no solo ordenó su detención, sino que también se ordenó la detención de los padres de los menores y de su abuelo paterno, que convivían todos juntos, separaron a los niños de su hogar, de sus padres, de su entorno. Hoy los menores se encuentran en proceso de adopción con una nueva familia en otra localidad de la provincia, con un nuevo centro de vida, nuevos padres y un tratamiento psicológico que permitió un nuevo comienzo, sin saber aun porque, así fue.
Mientras tanto paso un año y medio, todos privados de su libertad, después los padres y abuelo recuperaron su libertad, pero perdieron todo contacto, incluso sus derechos parentales sobre los menores, hasta que en fecha 5 de agosto, se determinó que todo fue una gran mentira.
Se realizaron pruebas en los menores, médicas, tanto del Equipo Forense como de médicos pediatras, ninguno refirió que los menores tenían signos de abuso, se realizaron pruebas psicológicas, tanto por el Equipo Interdisciplinario del Poder Judicial, SAINAAV, incluso profesionales particulares, mismo resultado, ninguno determino indicadores de abuso sexual en los menores, si indicadores de vulnerabilidad, lo cual es lógico, de un dia para otro, los niños, sin saber porque, fueron separados de sus padres y hermanos, de sus amigos, de su entorno escolar, de su barrio, de su habitualidad, claramente genera una afectación psicológica significativa, no saber porque no vieron mas a su mama y su papa, sin dudas afecta a niños menores de corta edad. Pero el Estado justiciero, en cabeza del Ministerio Público Fiscal y los jueces intervinientes, no obedecían a las pruebas incorporadas, era más importante la reputación judicial de semejante despliegue y perjuicio ocasionado, que había que disimular de algún modo, y ese modo era manteniendo al principal imputado privado de su libertad, la necedad judicial es moneda corriente en nuestro sistema judicial, primero las apariencias del sistema, después los derechos y garantías.
Llego el dia 5 de agosto, día de la Cámara Gesell de los menores, y más allá de que el resto de las pruebas ya predecía la falta de delito alguno, la esperanza de los órganos judiciales estaba intacta, con esto se confirmaba todo, y el gran daño generado, no solo a los menores, sino también a los imputados, quedaría confirmado. Sin embargo, no fue así.
Y los informes técnicos de psicólogos y médicos del propio poder judicial fueron confirmados, NUNCA HUBO ABUSO SEXUAL, los niños, no refirieron ningún acto ilícito si quiera, ni abusos, ni amenazas, ni fotografías, ni sustancias que los hicieran dormir, relataron que salían al cine, al shopping, al supermercado, y regresaban despiertos a sus domicilios con sus padres biológicos, siempre muy a gusto con sus salidas, echando todo por tierra una hipótesis sin sentido, y sobre todo falsa, sin pruebas.
Las defensas siempre cuestionaron la falta de pruebas, y cada una de las calificaciones atribuidas gravísimas, con penas de hasta 25 años de prisión, sin embargo tanto el fiscal a cargo como los jueces intervinientes, preferían entender y confiar en el instinto de un fiscal abatido por su propia arrogancia, por su propia arbitrariedad, incluso después de la cámara Gesell se le consulto si iba a cambiar de criterio, no respondiendo nada hasta la fecha, ocultándose vaya a saber dónde, ya no quedan mas pruebas, no queda nada por investigar, ha caído toda hipótesis acusatoria, la declaración tan esperada de los menores, ha devuelto la verdad a un hecho injusto, que comenzó por la mera denuncia de un par de vecinas irresponsables que se imaginaron todo lo que nunca existió, lo que siempre se dijo, pero lo que nadie por parte del Poder Judicial quiso oír.
¿Quién se hace cargo de esta gran mentira?, ¿las Instituciones, los funcionarios?, o nadie!, como sucede siempre, una persona inocente pasa más de un año y medio privado de su libertad, pierde su trabajo, su reputación, por UNA GRAN MENTIRA, y otra vez, NADIE SE HACE CARGO.
Es un claro reflejo de cuando la JUSTICIA NO HACE JUSTICIA, FRANCISCO CASTRO, SIGUE PRIVADO DE SU LIBERTAD, POR DECISION DEL FISCAL N° 13 VICTOR RECIO, en base solamente a su orgullo, su necedad, su falta de empatía al debido proceso, esto pasa cuando vale más el orgullo que las pruebas. Es un ejemplo más, de los que pasa en la Justicia Chaqueña.




