El BCRA redefine el manejo del dólar y apunta a reforzar las reservas desde 2026

El Banco Central de la República Argentina anunció una serie de cambios en su estrategia cambiaria y monetaria con el objetivo de consolidar la estabilidad macroeconómica y fortalecer las reservas internacionales. A partir de enero de 2026, el organismo modificará la forma en que se actualizan las bandas de flotación del dólar y pondrá en marcha un nuevo esquema de compra de divisas.
Según lo informado oficialmente, el tipo de cambio se moverá dentro de un rango con un piso y un techo que se ajustarán mensualmente de acuerdo con la inflación publicada por el INDEC dos meses antes. De esta manera, el BCRA dejará atrás el mecanismo de corrección fija del 1% mensual que regía hasta ahora, tanto para el límite inferior como para el superior de la banda.
La autoridad monetaria explicó que la decisión se apoya en el proceso de desaceleración inflacionaria y en el cumplimiento de las metas fiscales, y busca evitar una apreciación real del peso que complique la acumulación de reservas. En ese marco, se relanzó un programa de compra de dólares en el mercado cambiario, condicionado a la evolución de la demanda de dinero.
El plan oficial contempla elevar la base monetaria del 4,2% al 4,8% del Producto Bruto Interno hacia fines de 2026. Para ello, el BCRA estima que podrá adquirir alrededor de USD 10.000 millones en reservas internacionales, cifra que podría ampliarse hasta USD 17.000 millones si se registra un aumento mayor al previsto en la demanda de pesos.
En cuanto a la operatoria diaria, el Banco Central aclaró que las compras estarán acotadas a un máximo del 5% del volumen negociado en el mercado, con excepciones puntuales. El objetivo es sumar reservas sin generar una expansión monetaria desordenada ni alterar la liquidez del sistema financiero.
Analistas del mercado valoraron positivamente la mayor flexibilidad del nuevo esquema. Economistas como Gabriel Caamaño y Jorge Morgenstern coincidieron en que la recalibración de las bandas busca corregir las limitaciones del sistema anterior, que no permitió acumular reservas de manera sostenida. A corto plazo, estiman que el impacto sobre el tipo de cambio será acotado, mientras que los mercados ya reaccionaron con una mejora en los bonos y una baja del riesgo país.




