El narco que siguió manejando su organización desde prisión y volvió a quedar en la mira de la Justicia

  César Morán de la Cruz, conocido como “El Loco César”, continúa siendo señalado como una de las figuras más peligrosas del narcotráfico en la Villa 31, pese a encontrarse detenido desde 2012. Una investigación reciente volvió a exponer cómo habría mantenido su influencia sobre la organización desde distintos penales federales.

  El último operativo realizado por la Policía Federal Argentina incluyó 42 allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. Como resultado, fueron detenidos dos hombres identificados en la investigación como presuntos integrantes de la estructura criminal: “Jhimy”, señalado como uno de sus principales operadores, y “El Mecánico”, a quien los investigadores vinculan con tareas violentas dentro de la organización.

  La pesquisa sostiene que Morán de la Cruz logró conservar su poder durante más de dos décadas, aun después de haber sido trasladado por diferentes establecimientos penitenciarios. Pasó por Marcos Paz, cárceles del norte y del sur del país, y también permaneció alojado en el penal de Devoto.

  Actualmente se encuentra detenido en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, bajo un régimen de alto riesgo que contempla controles estrictos sobre las comunicaciones y el contacto con el exterior.

  Sin embargo, de acuerdo con la investigación encabezada por el juzgado de María Servini, el acusado habría utilizado comunicaciones autorizadas con sus abogados para impartir instrucciones a integrantes de su estructura. La Justicia busca establecer el alcance de esa presunta operatoria y determinar si continuó dirigiendo actividades ilícitas desde prisión.

  En los últimos meses, Morán de la Cruz también presentó distintos habeas corpus ante el Juzgado Federal N° 1 de Lomas de Zamora, a cargo de Federico Villena, mediante los cuales solicitó el adelanto de turnos médicos para distintas especialidades. Los pedidos fueron rechazados y se resolvió que debía respetar los turnos asignados por los profesionales de salud.

  Para los investigadores, esos movimientos forman parte de una historia marcada por la capacidad del acusado para conservar influencia pese a las medidas de encierro. La causa también analiza el rol que habrían cumplido personas de su entorno para transmitir órdenes y sostener el funcionamiento de la organización.

  Entre los antecedentes incorporados a la investigación aparecen causas por homicidios, amenazas y otros hechos violentos atribuidos a integrantes de la banda. Una de las líneas apunta a determinar la participación de personas cercanas al acusado en hechos ocurridos durante los últimos años.

  La organización habría concentrado su actividad principalmente en sectores de la Villa 31, en el barrio porteño de Retiro, donde los investigadores identifican zonas históricamente vinculadas con la venta de estupefacientes.

  El nuevo operativo volvió a poner bajo la lupa la capacidad de las estructuras criminales para conservar sus redes aun cuando sus principales referentes permanecen privados de la libertad. La Justicia continuará analizando las pruebas reunidas para determinar responsabilidades y el verdadero alcance del poder que “El Loco César” habría mantenido desde prisión.

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