La fiscalía sumó un pedido de 80 años de prisión para la banda del Yeso
La Fiscalía Federal sostiene que existió un plan previo, organizado y coordinado entre varios policías, con distintos roles, para sustraer cocaína que debía ser incinerada, ocultarla y posteriormente introducirla al mercado ilegal. Además, incorporó conversaciones telefónicas que, según la acusación, demostrarían que la maniobra había sido planificada antes del operativo.

Para el equipo fiscal, no se trata solamente de un faltante de droga durante una quema. El núcleo de la imputación es el procedimiento del 18 de diciembre de 2025, en el Polígono de Tiro de la Policía del Chaco, en Colonia Benítez.
Según los fiscales Patricio Sabadini y Ruth Hilgenberg, durante la incineración se sustrajeron 9,490 kilos de cocaína, distribuidos en nueve “panes”, que fueron encontrados dentro de la camioneta policial PT-308. El valor estimado por la acusación era de US$142.350.
Aquí aparece el elemento que da origen al nombre “banda del yeso”: dentro de una mochila perteneciente a Néstor Urne Canteros, se encontró un paquete que simulaba ser un ladrillo de cocaína, pero que contenía yeso. La Fiscalía sostiene que estaba destinado a reemplazar los panes de droga sustraídos para disimular el faltante.
Las conversaciones del día anterior
La acusación reproduce diálogos en los que Almirón Núñez y Urne Canteros hablan explícitamente de confeccionar los panes de yeso y hasta de los colores de las cintas que debían utilizar para que las réplicas se parecieran a los paquetes originales.
También aparece un mensaje de Almirón Núñez a García que la Fiscalía considera particularmente relevante:
“Mañana tenemos la quema”
“Capaz rescate algo”
“Vos tenés el conecte”
“Para q se vaya rápido?”
Y García habría respondido que podía hacer que la droga saliera rápidamente mediante “un pasamano”.
El papel que la Fiscalía atribuye al Comisario Alegre
La acusación coloca al Comisario Rubén Héctor César Alegre como presunto organizador de la maniobra. Según el Ministerio Público, tenía conocimiento privilegiado sobre los secuestros, sus cantidades, características y empaquetado, y además tenía capacidad para seleccionar al personal que participaría de la quema.
La Fiscalía incluso incorpora conversaciones anteriores al operativo que, según su interpretación, demostrarían que las maniobras para “rescatar” droga de procedimientos de destrucción no se habrían limitado al 18 de diciembre. En una comunicación del 12 de diciembre, Alegre le habría indicado a Ramírez:
“No quemes todo (…) Deja un bulto por las dudas”
y luego le habría pedido que intentara “rescatar” algo.
La evidencia es muy extensa
La acusación ofrece, entre otras pruebas:
- filmaciones del procedimiento del 18 de diciembre;
- imágenes y videos de los allanamientos del 15 de abril;
- filmaciones de la requisa de la Toyota Hilux;
- registros del dron de prensa de la Policía del Chaco;
- cámaras de videovigilancia de la División Operaciones Drogas;
- extracción forense y análisis de teléfonos celulares;
- conversaciones de WhatsApp;
- pericias sobre los dispositivos;
- informes de Gendarmería;
- evidencia material y cadenas de custodia;
- testimonios de personal de Gendarmería que participó del procedimiento.
La Fiscalía acusó a Quizama, Ramírez, Almirón Núñez, Urne Canteros y Acosta por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravada por la cantidad de intervinientes y por su condición de funcionarios públicos, en concurso real con peculado, en calidad de coautores.
A Alegre le atribuye la organización de la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, también en concurso real con peculado.
Y a Villalba y García les atribuye tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada, en calidad de coautores.




