Tiene 74 años, es de Buenos Aires y sueña con viajar al mundial de taekwondo en España

El hombre de las mil vidas sobrevivió a un asalto en el que una bala calibre .45 le había pasado cerca de la cabeza, superó una enfermedad renal que había comprometido seriamente sus riñones y se recuperó de distintas lesiones. “El médico me dijo que fue un milagro”, contó Oscar Dolián.

Oscar vive en Longchamps junto a Gladys, su esposa desde hace 43 años. Tienen cuatro hijos y ambos están jubilados. Durante gran parte de su vida trabajó detrás del mostrador de un almacén. Allí sufrió varios robos y uno de ellos casi le cuesta la vida.

“Me pusieron un coche adelante y uno de ellos disparó. La bala me rozó la cabeza”, relató sobre aquel episodio.

Unos 15 años atrás, además, le diagnosticaron glomerulonefritis, una enfermedad que afecta los glomérulos, los filtros de los riñones. Oscar explicó que una parte importante de sus dos riñones quedaron afectados y que ese daño era irreversible. Desde entonces tuvo que modificar su alimentación: prácticamente no consume proteínas de origen animal y tampoco sal.

“Por suerte me mantuve y no me tuve que hacer diálisis”, contó. Durante todos estos años siguió adelante con una rutina que también estuvo marcada por el deporte.

Del judo al taekwondo

Oscar siempre sintió atracción por las artes marciales. A los 18 años empezó con judo y practicó durante cuatro años. Después se mudó y dejó esa disciplina. Pero a los 31 años comenzó con taekwondo, aunque con el tiempo también dejó de practicarlo.

Pasaron décadas hasta que, cuando tenía 67 años, se reencontró con una antigua compañera de entrenamiento, Romina Quintana, a quien no veía desde hacía unos 35 años. Ella continuó practicando taekwondo y, cuando volvieron a encontrarse, lo convenció para que regresara.

Finalmente, Oscar volvió a entrenar y Romina pasó a ser su profesora. Su esposo también es su maestro y este año asumió como director técnico de la Secretaría de Taekwon-Do. Pero el reencuentro con el taekwondo no terminó en volver a ponerse el dobok: también lo llevó nuevamente a competir. Hace dos años, a los 72, Oscar participó en un campeonato mundial que se realizó en Mar del Plata.

“Yo me conformaba con entrar a la primera y quedar afuera”, recordó. Pero siguió avanzando: ganó una pelea, después otra y llegó hasta la final. Terminó como subcampeón del mundo.

“Primero le dije que no a mi maestro. Después, esa noche en casa, pensé: ‘No voy a volver a tener otra posibilidad de ir a un campeonato del mundo y vivirlo desde adentro’. Y fui”, explicó.

Ahora tiene un nuevo desafío. Viajará a Benidorm, España, para participar de la Copa del Mundo de Taekwon-Do ITF. El torneo se disputará entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre y reunirá a competidores de distintos países.

Oscar integra la categoría de veteranos y se enfrentará a rivales mucho más jóvenes. “Yo tenía 72, pero al ir al campeonato no era de 65 para arriba. Era de 45 años para arriba”, indicó. Esta vez volverá a encontrarse con competidores que pueden tener hasta tres décadas menos que él.

A los 74 años continúa entrenando cinco días por semana. Por la mañana, gimnasio; y por la tarde, taekwondo.

Hace aproximadamente un año se rompió los meniscos de la pierna izquierda y tuvo pequeños desgarros en los ligamentos cruzados. Hizo kinesiología y trabajó en el gimnasio para recuperar la zona..

También tiene un problema en la cintura que muchas veces le dificulta caminar. “A veces me levanto de la cama con un dolor bárbaro y prácticamente me cuesta caminar. Tengo que hacer estiramiento para poder andar correctamente”, contó.

A pesar de todo, siguió entrenando. Y para él, el taekwondo terminó siendo mucho más que una disciplina deportiva. “Yo siempre fui una persona tranquila y el taekwondo es como una familia. Siento cuando voy a practicar que todos me quieren, todos me cuidan”, contó.

Oscar también explicó qué le dejó el taekwondo para su vida cotidiana. “Lo primero que nos enseñan es a no pelear”, dijo. Según contó, la disciplina tiene cinco principios: cortesía, autocontrol, perseverancia, integridad y espíritu indomable.

“La cortesía es amabilidad, ayudar al que lo necesita. El autocontrol es controlarse en caso de una agresión. La perseverancia es no abandonar ante una técnica difícil. La integridad es la lealtad hacia tu maestro. Y el espíritu indomable es no doblegarse, no estar menos firme cuanto más difícil es un objetivo para alcanzarlo”, explicó.

“Si me atacan, por supuesto que me tengo que defender. Pero ir a pelear o buscar peleas, jamás”, agregó.

El dinero que necesita para viajar con su esposa

Oscar viajará junto a Gladys, pero el dinero es hoy el principal obstáculo. Los dos son jubilados y necesitan reunir alrededor de 6000 dólares para poder afrontar el viaje. El cálculo que hicieron es de unos 3000 dólares por persona, entre pasajes, inscripción, alojamiento, comida y otros gastos.

Sus hijos ya colaboraron, las familias también aportaron dinero y además realizaron rifas para conseguir los fondos. Pero todavía necesitan ayuda para llegar al monto necesario. El vuelo los llevará desde Buenos Aires hasta Madrid y desde allí tendrán que recorrer unos 400 kilómetros hasta Benidorm. Será la primera vez que Oscar y Gladys viajen a Europa.

Después del torneo, si el presupuesto se los permite, quieren quedarse algunos días para recorrer la costa mediterránea. “No conocemos nada de Europa, nunca viajamos. Pensamos ir a recorrer la costa un poco, disfrutar y relajarnos”, precisó Oscar.

Sabe que enfrente tendrá competidores mucho más jóvenes y que el resultado será incierto. Pero también tiene claro qué quiere llevarse de esta experiencia. “El primer rival es irlandés, pero lo importante es disfrutarlo”, completó.

Fuente: TN

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