El Niño pone a Chaco bajo la lupa: anticipan un trimestre con más lluvias y atención sobre el Gran Resistencia

Octubre, noviembre y diciembre podrían traer un escenario más húmedo de lo habitual para Chaco, especialmente en el este de la provincia, en un contexto marcado por la intensificación del fenómeno climático El Niño.

El pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa para el último trimestre de 2026 una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales en el Litoral argentino. La señal alcanza a la región donde se encuentra Chaco y obliga a mantener especial atención sobre la evolución de las lluvias, los niveles de los grandes ríos y las condiciones de los sistemas de drenaje.

El escenario se produce mientras El Niño avanza hacia su etapa de mayor intensidad, con una máxima que, según especialistas del SMN, podría darse entre fines de la primavera y comienzos del verano. José Luis Stella, pronosticador del organismo, explicó que durante los próximos tres a seis meses se espera un período más húmedo particularmente en el noreste argentino y la región central.

Para Chaco, uno de los datos centrales es que la señal de lluvias superiores a lo normal se vuelve especialmente relevante hacia el este provincial. El Gobierno chaqueño ya señaló que el fenómeno puede favorecer precipitaciones por encima de los parámetros habituales, crecidas de ríos y anegamientos.

La atención está puesta especialmente sobre la evolución de los niveles de los ríos Paraná y Paraguay, además de otros cursos de agua de la provincia. En el resto del territorio chaqueño, aun cuando los acumulados previstos puedan ser menores, las lluvias intensas y concentradas en períodos cortos también podrían generar anegamientos localizados.

El dato no implica que todas las jornadas serán lluviosas ni que cada tormenta tendrá carácter extraordinario. Los pronósticos trimestrales describen probabilidades sobre el comportamiento promedio de los tres meses y no permiten determinar con anticipación el día exacto de una tormenta, una inundación o un período seco. Incluso un trimestre con acumulados superiores a la media puede presentar semanas con poca lluvia intercaladas con episodios intensos.

En el área metropolitana, el escenario adquiere una dimensión particular debido a las características geográficas y urbanas del Gran Resistencia.

Un análisis difundido recientemente por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) advierte sobre la vulnerabilidad del área metropolitana frente a un escenario de lluvias superiores a la media y posibles crecientes extraordinarias. La investigadora Laura Alcalá señaló que el crecimiento urbano de las últimas décadas modificó las condiciones bajo las cuales fue diseñado el sistema de defensas.

El sistema de protección del Gran Resistencia está compuesto por los terraplenes de la Defensa Norte, la Defensa Frontal paralela al riacho Barranqueras, la obra de control —con compuertas y bombas— y el cierre Sur por avenida Soberanía Nacional.

Según el análisis de la especialista, algunas áreas que originalmente estaban previstas como espacios de amortiguación fueron posteriormente ocupadas por el crecimiento urbano. También planteó la necesidad de fortalecer la información a la población y contar con planes claros frente a distintos escenarios de emergencia.

Ante el escenario climático previsto, Secheep informó que intensificó las tareas preventivas para garantizar el suministro eléctrico de las estaciones de bombeo y reforzar la capacidad de respuesta frente a eventuales emergencias.

En el Gran Resistencia se realizaron trabajos de limpieza y mantenimiento de las líneas eléctricas que abastecen a estaciones de bombeo administradas por la Provincia y los municipios.

También se ejecutan tareas en Presidencia Roque Sáenz Peña para mejorar la alimentación energética de los sistemas de bombeo pluvial de los barrios Santa Teresita y 17 de Octubre, además de intervenciones en otras localidades del interior.

El escenario que se abre entre octubre y diciembre no permite afirmar que Chaco tendrá inundaciones ni determinar cuándo podrían producirse episodios extremos. Sí establece una señal climática de mayor humedad y mayores probabilidades de lluvias por encima de los valores habituales, especialmente hacia el este de la provincia.

La evolución de los niveles del Paraná y el Paraguay, las precipitaciones en la región y el comportamiento de los sistemas de drenaje y bombeo serán algunos de los factores centrales para seguir durante los próximos meses.

Para Chaco, el comienzo de la primavera y la proximidad del verano llegan así bajo un escenario que combina más humedad, posibilidad de lluvias intensas y una necesidad mayor de monitoreo y prevención, particularmente en las zonas más expuestas del territorio provincial y el área metropolitana.

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