“Lo que viene, lo que viene, lo que viene…”

Por Alejandro Torres, periodista

Según la Real Academia de Google, anticipar en fútbol es la acción táctica, defensiva y proactiva de prever la intención del rival para adelantarse a la recepción del balón, interceptándolo o despejándolo antes de que llegue a su destino.

¡Fahhhh! Pavada de definición, ¿no? Cuando lo único que pensamos es “cómo zafaaaaamos, porque si ese defensor no se iluminaba, la íbamos a pasar mal”.

El 2026 es año de mundial de fútbol, con todo lo que ello implica: planes para comprar el mega top Ultra HD (y hasta te tira perfume) TV de última generación; las transmisiones que te cuentan de qué color es la media del hijo, del hermano, del jugador que fue compañero de inferiores del suplente de la selección de Cabo Verde; fútbol para algunos y hasta esa frase que decía “…los argentinos nos merecemos ganar un mundial…”.

El que la está peleando te va a decir que es un año de mierda; que la responsabilidad es de Juana, de Pedro, de Epstein y hasta de la atenuación de la variable de la cotangente.

Pero, (como siempre), desde el 11 de junio nada va a importarle a absolutamente nadie. Cincuenta y tantos días para que la capa de invisibilidad de Harry Potter caiga sobre todo el mundo y nadie vea nada más que fútbol: goles; hinchadas alegres que gritan desaforadas cada vez que su equipo la mueve y de las otras que, como no hay nada para hacer, te limpian las tribunas; pasando por el raro peinado nuevo del jugador de moda y cómo hizo un argentino para ir a ver a Lionel.

Hoy yo me quiero anticipar, pero no como Medero contra Platense en 1992, ni para taparla como el Dibu contra Kolo Muani en Qatar. Paso por acá solo para preguntar qué hacemos con todo eso que se viene y sabemos que es casi irreversible?. Ojo, que no hablo de ganarles a todos y al final gritarles “¡Somo’ lo campeoneeeee!” y dejar de pagar la tele que compré con la promo “Si la selección gana, no paga más”.

Hablo de lo que viene después , de saber que no estamos bien y que dentro de un tiempo nos vamos a olvidar (momentáneamente adormecidos), para después volver a fruncir el ceño el 19 de julio (cuando termine el show del mundial) y estar atentos a tirar el primer tarascón cuando nos preguntan cómo nos va.

No espero descubrir el agujero del mate; tampoco busco que alguien intente darme sermones tribuneros acerca de qué tiempos eran más o menos felices; pero de lo que estoy seguro es de necesitar sentir, y sentirnos capaces de reconocer, que no sabemos nada.

Somos especialistas en casi todo, pero ante todo siempre nos las arreglamos para salir anticipándola como un campeón, con el pecho inflado y la frente en alto, por más que no sepamos si la luz que vemos al final del túnel es la feliz llegada o un tren que nos va a dar en el centro del pecho llevándonos otra vez al principio de todo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Instagram