Mientras aumenta la pobreza, Argentina descarta 73 millones de kilos de alimentos por año

Mientras millones de argentinos atraviesan situaciones de pobreza, supermercados y autoservicios descartan cada año grandes cantidades de alimentos que todavía podrían ser aprovechados. Durante 2025, el volumen de productos que quedó fuera del circuito de consumo alcanzó los 73 millones de kilos, según datos relevados por organismos oficiales y entidades vinculadas a la recuperación de alimentos.
La cifra adquiere especial relevancia luego de que el INDEC informara que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, equivalente a unos 15,4 millones de personas si se proyecta la medición de los 31 aglomerados urbanos al total del país.
Entre los productos que más se descartan aparecen lácteos, fiambres y alimentos refrigerados, mientras que las pérdidas económicas asociadas al desperdicio registrado en supermercados y autoservicios fueron estimadas en $370.520 millones.
El relevamiento es realizado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca junto con organizaciones especializadas y empresas del sector supermercadista. Desde los bancos de alimentos advierten que buena parte de esos productos podría recuperarse y llegar a personas que necesitan asistencia alimentaria.
Menos del 5% logra recuperarse
Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos de Buenos Aires, señaló que los 73 millones de kilos representan una oportunidad para ampliar la recuperación de alimentos, debido a que se trata de productos que ya se encuentran dentro del circuito comercial y, en muchos casos, cerca de centros urbanos.
Sin embargo, menos del 5% de los alimentos descartados por el sector minorista llega actualmente a ser recuperado. Desde las organizaciones dedicadas a esta tarea sostienen que el porcentaje podría aumentar significativamente mediante cambios en las condiciones económicas y fiscales de las donaciones.
Pablo Algraín, director ejecutivo de la Red de Bancos de Alimentos Argentina, planteó que actualmente para algunas empresas donar alimentos puede resultar más costoso que desecharlos, debido principalmente al tratamiento impositivo y a los gastos de logística, almacenamiento y clasificación.
Una red que recuperó 21 millones de kilos
La Red de Bancos de Alimentos Argentina reúne a 20 organizaciones distribuidas en distintas zonas del país. Durante 2025, esos bancos recuperaron más de 21 millones de kilos de alimentos, que permitieron generar unos 63 millones de platos y fueron distribuidos a través de organizaciones sociales que brindan asistencia a más de un millón de personas.
El Banco de Alimentos de Buenos Aires, por ejemplo, recuperó unas 7.400 toneladas durante el último año y trabaja actualmente con alrededor de 1.300 organizaciones sociales del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Desde la Red estiman que el volumen recuperado representa apenas una pequeña parte del total de alimentos que se desperdician en el país. Por eso plantean que modificaciones en las reglas que regulan las donaciones podrían permitir aumentar considerablemente la cantidad de productos destinados a la asistencia.
El problema del IVA
Uno de los principales reclamos está relacionado con el tratamiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA). La Argentina cuenta con la denominada Ley Donal, que establece condiciones para la donación de alimentos y brinda protección jurídica a las empresas que realizan esas entregas.
Para los bancos de alimentos, el principal obstáculo actualmente no sería la responsabilidad legal de las empresas sino el costo económico de donar. Sostienen que, en determinadas situaciones, una compañía puede perder el crédito fiscal asociado al IVA cuando entrega alimentos en donación, mientras que algunas modalidades de descarte permiten conservar ese beneficio.
Por eso proponen modificar el tratamiento tributario para que la donación no represente una desventaja económica frente al descarte.
Experiencias de otros países
Las organizaciones también señalan que otros países de la región implementaron mecanismos destinados a facilitar la recuperación de alimentos.
Entre los ejemplos mencionados aparecen Colombia, Uruguay y Brasil, que cuentan con diferentes beneficios fiscales o mecanismos específicos para promover las donaciones y reducir el desperdicio.
Para los bancos de alimentos, una mayor recuperación permitiría atender a más personas que necesitan asistencia, al mismo tiempo que reduciría el desperdicio de recursos utilizados para producir, transportar y comercializar alimentos que finalmente no llegan a ser consumidos.
El desafío, plantean, es generar condiciones para que una mayor cantidad de productos que hoy terminan descartados pueda ser recuperada y distribuida antes de convertirse en desperdicio.
Redacción Infoqom
Fuente: La Nación




