Causa Cuadernos: por error convocan a un testigo del mismo nombre pero sin relación con el caso

Juan Carlos Santos se sentó en la sala de audiencias de Comodoro Py 2002, tomó un vaso de agua y dio sus datos personales. Hasta ese momento todo transcurrió con normalidad este martes en una nueva audiencia del caso Cuadernos, que comenzó a las 8:30, con una puntualidad inusual tal vez motivada por las urgencias del partido Argentina-Egipto a las 13.
“Hacemos ingresar a la sala al señor Juan Carlos Santos”, anunció el presidente del Tribunal Oral Federal 7 Enrique Méndez Signori. El primer testigo del día caminó hasta el estrado en la sala de audiencias del subsuelo de Comodoro Py 2002, dejó sobre la mesa su sobretodo marrón prolijamente doblado, tomó un vaso de agua, dio sus datos personales -contador público de 73 años-, dijo no conocer a ningún acusado de un listado que le mostraron antes de entrar y respondió con un “sí juro” al juramento de decir verdad.
¿Puedo aclarar algo?
Allí comenzó el interrogatorio de la fiscalía. “No”, respondió y volvió a responder con otro “no” medio risueño cuando se le preguntó si había trabajado en AFIP en 2018. Habían pasado diez minutos de audiencia. “¿Puedo aclarar algo? Se equivocaron de Juan Carlos Santos”.
La fiscalía pasó de inmediato la posta al presidente del Tribunal, sentado solo en la sala de audiencias ya que sus otros dos colegas, los jueces Germán Castelli y Fernando Canero, optaron en esta audiencia por la vía telemática, remota.
“Cuándo lo contactaron, ¿le explicaron los motivos de la citación?“, quiso saber incrédulo el juez Méndez Signori. “Nadie me llamó ni me explicó nada. Me llegó un WhatsApp de que me iban a citar, yo estaba en el exterior con mi hija y me tuve que volver”.
Sí dijo que trabajó en la DGI en el año 79. “Estuve tres días y me fui“.
“Bueno, entonces si no se trata del señor Santos que el tribunal pretende escuchar en este debate oral y público le voy a pedir las disculpas del caso y que se retire”, le informó el juez ante lo que definió como un “malentendido”.
Incluso no faltó el intento de reproche al testigo citado por error a Comodoro Py 2002. “Usted tampoco hizo saber al tribunal alguna circunstancia que permitiera que esto se aclarara antes” para advertir que “no era la persona buscada”, le dijo.
“Fue un error producto de un homónimo. Que tenga buenas tardes”, saludó áspero el juez poco antes de las 9. “Buenos días”, respondió el fallido testigo: tomó su sobretodo y caminó despacio al fondo de la sala para retirarse ante el silencio absoluto de los asistentes.
Fue entonces cuando se le preguntó a la secretaria del Tribunal: ella informó que si bien se lo contactó por WhatsApp se le enviaron todos los datos del expediente por el que se lo convocaba al estrado.
Fuente: Infobae




